miércoles, 29 de junio de 2011

Futuro

El futuro me ha llamado con tu voz

y, mientras ruedo por la cama,

insomne y asustado,

busco detrás de mis párpados

la playa en que te vi reír,

y el mar sonando en el hueco de tu abrazo,

como una caracola abandonada

en la arena de los días perdidos.

El futuro trae tu olor,

como el aroma metálico

del ozono tras la tormenta,

como nuestra cocina con los fuegos encendidos

mientras fuera la ciudad ronronea

como un gato entre mis pies.

El futuro tiene tu tacto,

de pétalo vivo,

tu sombra de espiga dorada

y tu risa de espuma

rompiendo sobre el mascarón de proa.

Y así caminamos,

soñando libélulas, hadas y cometas,

hacia el futuro,

cuando el sueño se apiada de mi

y la habitación entera se calla.

La gente nada sabe del amor

si no se reconoce en nuestros pasos.

Todo empieza y todo acaba en ti.

martes, 21 de junio de 2011

Despierta


Despierta,
arranca las cortinas y vístete de calle,
que la vida te cubra como el agua fría la cara.
Ahora que mil corazones no resueltos,
cansados de tanta derrota,
agitan sus alas y gritan desde los acantilados,
ahora que las pieles brillan en las plazas
y la tarde arde sobre las espaldas de quienes preguntan,
has de despertar.

Despierta,
se la zarza incendiada que indica el camino,
que la vida es eterna en cinco minutos
y todo empieza y todo acaba en ti.
Basta de tristezas,
a veces la victoria puede ser hermosa,
como lo es la sonrisa última del que se despide,
como el monólogo secreto del niño que juega,
como el pequeño milagro que encierra el relámpago de tu carcajada.
Despierta,

te espera paciendo en el asfalto
una reata de pegasos,
nuevas constelaciones iluminan
la ruta de los navegantes extraviados
y los dormidos se levantan de las cunetas.

Despierta y trae la llama,
somos la herida abierta.
Todo empieza y todo acaba en ti.

martes, 7 de junio de 2011

Como Ulises en Ogigia

Como Ulises en Ogigia pero sin Calipso los días pasan y el viaje queda congelado: las aves en mitad del cielo azul, los árboles impasibles al viento, la ceniza suspendida en el firmamento, pavesas de un incendio en el que ardieron nuestras cartas.

Espero en Buenos Aires, pendiente del parte metereológico y de las noticias en Madrid. La Puerta del Sol se reúne en una nueva asamblea y sobre los toldos cae la lluvia de una primavera que se empeña en ser otoño.

Islandia sienta en el banquillo de los acusados a sus gobernantes, responsables de la hecatombe financiera, testigos mudos, cuando no cómplices, de un sistema financiero desquiciado que bebió hasta la última savia de una sociedad dormida. Se les acusa de no haber tomado medidas “con el propósito de impedir los daños previsibles para los fondos públicos”. Porque, a estas alturas, sabemos todos que los daños eran previsibles. Aún no es tarde para que el ejemplo islandés cale en otras sociedades.

Quedan las ciudades cubiertas con un manto de cenizas como el futuro por la nieve de este invierno que entumece nuestro rostro y nuestro sueño, cubierto de estalactitas, derritiéndose ante el sol que tirita sobre el reloj de la noche de fin de año.

Intercederá Atenea en nuestro nombre, permitiendo nuestro viaje al sur del mundo. Mientras, tú despiertas, abriendo las ventanas de par en par. Te vestirás de relámpagos y geranios y saldrás a la calle. Al abrir tu portal, paciendo en el asfalto, encontrarás una reata de pegasos. Pacientes te esperan para emprender el vuelo. Más allá de las cenizas verás brillar la estrella de los vencidos.

Nunca es tarde si es otoño y duermo en tus brazos. Ulises suelta amarras y el canto alborotado de las gaviotas te nombra. El mar conoce tu nombre, como el viajero la derrota.


Ismael

PS 1: Sobre la reprogramación de los conciertos al sur puedes consultar: http://www.facebook.com/note.php?note_id=10150202972775942


PS 2: Varias personas han preguntado por mi cuenta de twitter. Aquí va:
http://twitter.com/SerranoIsmael

miércoles, 1 de junio de 2011

Herido de vida

Acaricio las cumbres nevadas. Dejamos Chile. Nos retuvo un día más el mal tiempo en Puerto Montt. Y al sur del sur, en Punta Arenas cantamos y las gaviotas quedaron congeladas en mitad del cielo azul, sobre el estrecho de Magallanes, con su agua oscura y calma.

Pero antes, en Santiago, la Alameda se desbordaba con el caudal implacable de la cólera popular. No a Hidroaysén, gritaba la gente, exigiendo a la clase política una mirada a largo plazo que parece haber perdido. El brutal impacto medioambiental que tendrá en La Patagonia el proyecto energético que quiere llevar a cabo el gobierno de Piñera hace evidente que se privilegian los intereses empresariales por encima de las necesidades y exigencias de la mayor parte de la gente.

Otro día, los estudiantes en lucha me hablan del endeudamiento de los más jóvenes ante los créditos que exige la matrícula universitaria, de cómo se abandona la universidad pública, de cómo la educación superior se convierte en un privilegio y en el negocio de unos pocos. Y me dicen que saldrán a la calle, para mostrar que, pues viven, anuncian algo nuevo. Pienso entonces en las cartas que llegan desde Madrid. La Puerta del Sol bulle efervescente, las plazas son ágoras vivas donde el debate es intenso y plural. Lamento no estar allí, aunque en cierto modo lo estoy cada vez que canto. Hablo orgulloso de mi ciudad, de todos aquellos que, indignados, se miran unos a otros en las plazas de España descubriendo que les nacen alas, que es la hora de habitar los sueños.

Y queda, mientras cruzo la cordillera, el recuerdo cálido de una mañana de domingo en Quilicura, comuna santiagueña que me recibió hospitalaria y generosa. Paseamos por los jardines de infancia bautizados con el nombre de profesores asesinados por los carabineros durante la dictadura de Pinochet. Y charlo con el hijo de Manuel Guerrero Ceballos, (profesor y dirigente de la Asociación gremial de educadores), con la viuda de José Manuel Parada (sociólogo y exfuncionario de la Vicaría de la Solidaridad), luchadores por la libertad, cuyos cuerpos degollados aparecieron una mañana de 1985 en un descampado de Quilicura. Hablamos también con las educadoras (“las tías” las llaman cariñosamente) que nos muestran orgullosas el trabajo de sus pequeños. Este es nuestro patrimonio, nos dicen mientras la luz del sol parece temblar entre las figuras móviles colgadas del techo. Este es nuestro patrimonio: nuestra gente, nuestra memoria.

Y cantamos en la plaza luminosa de la comuna con integrantes de la Escuela de Música de Quilicura e inevitablemente recuerdo el barrio en el que me crie, pienso en los poderosos vínculos que unían a sus habitantes y que construían la familia vecinal, núcleo de resistencia ante una ciudad que se empeñaba en ser hostil, en las puertas abiertas, como estas por las que me invitaron a pasar para brindar por los ausentes y por el futuro compartido.

Acaricio las cumbres azules y llego a Buenos Aires. Fuimos felices. Y seguimos nuestro viaje, heridos de vida.

martes, 17 de mayo de 2011

Democracia real, ya.

La crisis le arrancó la máscara risueña al sistema y reveló su déficit democrático: los gobiernos llevaron a cabo ajustes estructurales cediendo a los chantajes de los mercados. Incapaces de proponer modelos propios, alternativos, acometieron reformas varias en forma de recortes sociales, viejas recetas conocidas que han demostrado ser ineficaces en el desarrollo de las economías y del progreso de los pueblos. Medidas neoliberales que venían siendo exigidas desde mucho tiempo atrás por aquellos mismos que no supieron predecir este desastre y que, de hecho, nos condujeron a él.
Los políticos mintieron. En las primeras reuniones del G-20, tras el estallido de la crisis, los gobernantes de los países más poderosos afirmaron con retórica furibunda de estadistas circunspectos que se acercaba el fin de los paraísos fiscales, que se exigirían responsabilidades a los ejecutivos y banqueros que, llevados por la codicia desmedida, provocaron este desastre, que se propondrían nuevas tasas para las transacciones financieras, que llegaba el fin del secreto bancario. Y de aquello no quedó nada.

Ahora, llenos de interrogantes, hombres y mujeres valientes salen a la calle. Y lanzan al aire mil preguntas…
¿Por qué han de pagar la factura de la crisis los que menos tienen que ver en el origen de la misma? ¿Por qué para salir de la crisis se llevan a cabo reformas laborales que suponen un retroceso en cuanto a los derechos y el bienestar de los trabajadores? ¿Por qué se les rescata a los bancos con dinero del Estado y al ciudadano se le exige que pague meticulosamente, en plazo y con los intereses correspondientes, todas sus deudas? ¿Por qué para contener el déficit de los Estados se plantean siempre recortes de carácter social?¿Por qué no se considera el aumentar sus ingresos con impuestos directos y progresivos, de forma que los que más tienen paguen más? ¿Por qué a la hora de poner en duda la sostenibilidad del sistema de Seguridad Social se proponen (de nuevo) recortes en las pensiones y no se intenta revisar su financiación (a través quizá de otras partidas de los presupuestos generales o simplemente teniendo en cuenta que si las sociedades avanzan, también debieran hacerlo los salarios y por lo tanto las aportaciones a la seguridad social)? ¿Por qué no se apela para salir de la crisis a la responsabilidad de los grandes grupos financieros y empresariales? ¿Por qué flexibilizar el despido, abaratándolo, es la solución cuando despedir a gente no parece un problema viendo como crece el desempleo? ¿Por qué les parece inasumible a los gobiernos que grandes empresas o grandes bancos caigan y les parece perfectamente asumible que la gente pierda derechos sociales y laborales recortando sus salarios y los servicios de un Estado pagado por todos, en definitiva que sean los ciudadan@s l@s que se hundan renunciando a los logros sociales conseguidos con tanto sacrificio y esfuerzo?

Mienten quienes afirman que el Estado del Bienestar es insostenible. Cómo bien dice Stephan Hessel, si en un continente en ruinas, tras una guerra terrible, se pudo construir la Europa del bienestar, ¿cómo es posible que en una Europa más desarrollada, más rica se cuestione su viabilidad? ¿Cómo es posible que algunos califiquen de despilfarro el desarrollo de las sociedades a través del Estado del Bienestar? ¿Invertir en sanidad pública, mejorar las pensiones, apostar por una educación pública, de calidad y gratuita es un despilfarro? Son estos logros los que hacen a las sociedades más igualitarias y justas. Es el Estado, a través de su participación en la economía, el que ha hecho posible que mis padres tuvieran acceso a unos estudios, a una sanidad, a unas pensiones que mis bisabuelos nunca pudieron disfrutar, que mis abuelos apenas llegaron a conocer. Y fue la desarticulación del Estado (o su complicidad con los grandes lobbies empresariales y financieros), la desregularización del sistema financiero, el descontrol absoluto de los mercados lo que ha generado este desastre. Fue esto lo que hizo que imperase la economía especulativa por encima de la productiva.

Por eso la gente sale a la calle. A exigir una democracia real en la que la soberanía resida en verdad en los pueblos, pueblos indignados que exigen ser escuchados, que reclaman el protagonismo que pretenden arrebatarle.

Indignado, desde el otro lado del océano, me sumo a las convocatorias que en estos días tapan las calles de mi Madrid herido y extrañado.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Preparando el viaje

Preparo mi viaje, hago las maletas y te regalo este poema de Kavafis. Cuídate. Hasta pronto.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Marcho al sur

No puedo celebrar la muerte del peor hombre. No creo en la pena de muerte y menos aún en las ejecuciones sin juicio. Me repugnan los disparos en la nuca, los cadáveres en las cuentas. Aún el hombre más abominable del mundo tiene sus derechos. Quizá Michael Moore tiene razón: han ganado los malos, vivimos con miedo, aterrados. Hemos renunciado a derechos fundamentales en favor de nuestra seguridad, hemos renunciado a las garantías judiciales, a la ley internacional en la lucha contra el mal. Contra el mal, todo vale. Quién define al mal y sus fronteras es otro cantar.


Es primavera y llueve. Y el frío me trae al pecho una tos incómoda que me mantiene despierto hasta tarde. Las madrugadas son el territorio de la nostalgia y del recuerdo.

Así que después de un año de gira recuerdo los conciertos dados por mi tierra. La despedida no podía haber sido mejor. El teatro Cervantes en Málaga fue cariñoso y hospitalario. Y, realmente, el último concierto se convirtió en una celebración. Incluso hubo quien se atrevió a subirse a una escalera para limpiar la ventana de nuestro pequeño apartamento para que, en los futuros recitales, entrara luz renovada y azul. Lancé mi sombrero por última vez contra la percha a este lado del océano. Y volví a fallar. No así cuando canté intentando que el vértigo se atenuase para reconocernos en los espejos.

Hago las maletas mientras en Times Square la gente celebra la muerte del peor hombre del mundo. Y comparto la pregunta que se hacía el viejo Guthrie:


In the squares of the city,

in the shadow of the steeple

near the relief office I see my people

and some are grumblin' and some are wonderin'

if this land's still made for you and me.


Qué mundo disparatado.

Este año tampoco tendré verano. Marcho al sur. A dibujar corazones y a escribir nuestros nombres con el vaho de mi aliento en otras ventanas. Sigo soñando entre este escombro de banderas rotas. Sigo cantando, a pesar del miedo.

Te voy a echar de menos. A la vuelta tienes que contarme todo lo que sucedió en nuestra ausencia. Nos sentaremos en torno a la hoguera de los primeros hombres y mujeres y entonaremos las melodías que he de aprender en este viaje. Cantaremos hasta que los relámpagos avisen de una nueva tormenta. Para entonces ya habremos encontrado donde guarecernos.

Hasta entonces, cuídate.


jueves, 28 de abril de 2011

Por fin te encontré

Falté a mi cita de los miércoles. Y no es que se escaparan las musas. De hecho poco a poco van surgiendo nuevas canciones que se enredan entre mis manos como la yedra trepando en la piedra. Disculpa esta ausencia pero decidí descansar entre canción y canción, entre concierto y concierto. Para compensarte te dejó la letra de la canción estrenada en el Teatro Price de Madrid.



Por fin te encontré


Por fin te encontré

como un candil brillando entre la nada.

Yo era Robinson

y descubrí tus huellas en la playa.

Tanto te esperé…

Yo, Adán expulsado del paraíso.

Tú, Eva maldiciendo la manzana.

Allá donde ella viaja está mi edén.

Por fin te encontré.


Te encontré por fin,

vagando por las dunas del pasado.

Y sacié mi sed,

bebí del breve hueco de tus manos.

Tanto te esperé…

La mirada de un niño tú me diste,

la luz de un verano que había olvidado,

el temblor que trae la primera vez.

Por fin te encontré.


Ven aquí no digas nada.

No hace falta, que la noche ya

aprendió de tus silencios

y a descifrar nuestros cuerpos.

Derrumbemos las cautelas.

Compañera, estoy perdido y ya,

para tener miedo, es tarde.

Bendito azar es encontrarte.



Yo no te busqué

y te encontré al abrirse una ventana

por un vendaval

que trajo perfume a tierra mojada.

Tanto te esperé…

Yo Adán expulsado del paraíso.

Tu Eva maldiciendo la manzana.

Allá donde ella viaja esta mi Edén.

Por fin te encontré.


Ahora has de saber

que me hundo en tu mirada inabarcable.

Que esta aurora trae

certezas para espantar soledades.

Tanto, tanto te esperé…


Y puede que el planeta se derrumbe,

que la lumbre del mundo algún día se apague,

que el tiempo arrugue el alma y nuestra piel,

pero yo por fin te encontré.


Ven aquí no digas nada.

No hace falta, que la noche ya

aprendió de tus silencios

y a descifrar nuestros cuerpos.

Derrumbemos las cautelas.

Compañera, estoy perdido y ya,

para tener miedo, es tarde.

Bendito azar es encontrarte.


Por fin te encontré

como un candil brillando entre la nada.

Yo era Robinson

y descubrí tus huellas en la playa.

martes, 19 de abril de 2011

Antes del miércoles

Conmovido por los últimos conciertos de la gira (bendito Madrid, mi hogar, gracias portodo, después de tantos años aún soñamos, ¡por fin la añorada Sevilla!, la luz inigualable de Cádiz...), expectante ante la definitiva despedida de "Acuérdate de vivir" de los teatros españoles en Málaga y preparando el resto de la gira por Latinoamérica (ver fechas en http://www.ismaelserrano.com/informacion/conciertos.htm )te escribo estos versos recordando el manifiesto de Stephàne Hessel (Indignaos) mientras te sueño.

Besos mil.

"A la calle que ya es hora

de pasearnos a cuerpo

y mostrar que, pues vivimos,

anunciamos algo nuevo"

Gabriel Celaya



Como las tortugas recién nacidas,

que confunden la luz del primer sol

con el resplandor de una ciudad insomne,

quedamos encallados en la arena,

lejos del mar y su refugio.

Te escribo esto antes del miércoles

de un abril huérfano de claveles,

hijo de la aurora y sus fracasos.



Como las ballenas que pierden el sónar,

extraviamos la yesca, el pedernal

primario de las cuevas

-aquel que hacía arder las pesadillas,

que pintaba de mañanas los insomnios-

la rebeldía oculta en cada puño,

las ganas de saber las mil razones

que llenan de dormidos las cunetas.

Y queda así la habitación,

vacía, resonante y casi a oscuras,

pintada de tristeza de mudanza.

Y como cuando regresamos

a la casa que habitamos siendo niños,

todo parece más pequeño:

el horizonte, la llama y el futuro.



Te digo esto en este martes,

antes del horario convenido,

porque a pesar de todo tu cansancio,

de este andar perdido en las arenas,

sé que quedan miércoles sin tregua,

aurora boreal en la cocina

cuando en cada café del desayuno

encuentres un motivo para amar.

Dudarás al salir de tu trabajo,

saldrás a la calle aunque haga frío,

y en mangas de camisa- maldito abril-

correrás a buscarla a la oficina

Al irrumpir entre timbres y el murmullo

monótono, llovizna de teclados,

quemado por la luz de su mirada,

dirás que aún estás vivo, que no es tarde,

que te arman de razones los cerezos

que estallan a tu paso en primavera.

Le pedirás consejo y compañía,

y rebosando vida e indignados

saldréis sin prisas a tapar la calle,

a mostrar, por fin, que pues vivimos

seguimos anunciando novedades.

miércoles, 6 de abril de 2011

Sinceramente tuyo

Todo empezó con De esta manera emplazábamos a la familia y a los amigos a participar de los conciertos que marcaban el cierre de gira de “Acuérdate de vivir”. Y así nos vamos despidiendo de los conciertos por España. Pronto cruzaremos el océano: Puerto Rico, Costa Rica, Argentina, Chile, Perú… Al echar la vista atrás y hacer repaso de lo andado una sonrisa queda congelada y la primavera estalla como un espejo que se rompe, y en cada pedazo se refleja una instantánea, nuestra figura detenida en el tiempo. Descubro en cada foto al muchacho que busca en su propia mirada el relámpago que cree haber perdido e intuyo un cierto brillo incandescente, que quizá no sea aquel rayo azul, pero que conserva un cierto aire a aurora boreal cruzando el cielo de abril. Fue este un año intenso. Madrid sigue peleando, empeñada en levantar la mirada, como el muchacho de la periferia que encara el frío matinal con orgullo, como el parado que espera en la cola de INEM sin rendirse, como un mascarón de proa, vestido de sal y con la mirada fija en el horizonte. Ha sido un año duro, huérfanos de liderazgo ideológico, hemos visto como la crisis nos desvestía en el peor invierno, como los gobiernos cedían a los chantajes del mercado, como el fascismo enseña sus dientes bebiendo nuestro miedo y haciendo humo la memoria. Aún así seguimos luchando. No claudicamos. Porque estar vivos consiste en eso. Aunque en algún momento creímos estar solos, abandonados cuando el viento helado se colaba por las rendijas de esa maldita ventana que nunca cierra bien cortándonos la cara y el ánimo. Con todo y con eso resistimos, algo perdidos, pero manteniendo a salvo la iracunda cólera que nos hace ser quienes somos, hombres y mujeres indignados que soñamos mundos mejores, que sabemos de la inevitabilidad de ese futuro en el que seremos más libres y todo será nuevo. Este fue un año difícil. Pero seguimos cantando porque en medio de tanta tempestad hubo quien sacudió el termómetro para cuidarnos la fiebre, quien nos puso la mano en la frente y sonriendo nos decía “ya estás mejor”, o “anda, vuelve a dormir” o “¿has visto los cerezos? Es primavera” o “Estoy aquí”. Tan sólo eso. Estoy aquí. A tu lado. Siempre. Sinceramente tuyo. Ismael Serrano

miércoles, 30 de marzo de 2011

Aún es miércoles

Aún es miércoles cuando esta primavera llena de aristas
viste la calle de luz de salida de colegio.
Me siento a salvo cuando te sientas a mi lado en la mesa
y las alarmas nucleares suenan lejanas
como los aullidos de un lobo asustado
en este miércoles que agoniza.
Tiembla la luz de la explosiones sobre el Mediterráneo
y escucho triste e indignado su trueno azul
mientras me pregunto el por qué de su urgencia y de tanto fracaso.
Aún es miércoles cuando envidio a una muchacha
que sale del trabajo y enciende un cigarro
mientras llama a su novio o a su madre,
¿qué haces?, aquí echando un cigarrito.
Aún es miércoles para este exfumador
que tiembla entre tus brazos y bebe Romilar,
dextrometorfano hidrobromuro,
como si fuera el ron añejo de un pirata
para aplacar la angustia en la tormenta
que ruge en los océanos sin nombre.
Aún es miércoles cuando te toco la frente
y el mundo se detiene en tu sonrisa,
no tienes fiebre,
y me pregunto cuántos muertos
dejará la felicidad que nace en mi mano
aún en tu frente.
Aún es miércoles cuando mis sueños giran despacio
como mis dedos sobre esta carta que te debo
como la rama del jazmín en torno a la verja,
como la cena que baila en el microondas
mientras sobre la mesa te dejo unos versos
y suena un timbre que detiene
los sueños, mis dedos y la cena.
Aún es miércoles, ya termina,
la cena espera y yo te escribo,
y el día se resiste a terminar
cuando, entre toses, te cuento mi día
y el mundo, mi mundo, se sumerge
en tu mirada febril, brillante, inabarcable,
escuchas mis idas y venidas,
y el miércoles florece en tu presencia.



Decía el poeta, Asturias si yo pudiera, si yo supiera cantarte. No hay palabras para describir las emociones del concierto en el Jovellanos. Fue hermoso el viaje siguiendo la costa cantábrica, con parada en Cudillero y sus casas, mirando desde un anfiteatro el mar, y con el paseo bajo las catedrales encontradas en la playa. Llegamos a A Coruña y nos reecontramos con viejos amigos. Impresionante el recital en Galicia. Gracias de corazón.
Seguimos preparando los conciertos en Madrid (cierre de gira). Pero antes viajamos a Tenerife y después al sur, a Sevilla y Cádiz.

Si queréis podéis ver los vídeos/cortos que hicimos para el cierre de gira en http://www.ismaelserrano.com/videos/otrosvideos.htm

miércoles, 23 de marzo de 2011

Cierre de gira II. Entrevista

Seguimos en la carretera, dando los últimos conciertos a este lado del océano. Aun tiembla en mi garganta el rumor del batir de alas de las musas que nos escoltaban en el Palau de la Música de Barcelona. Preparamos el viaje al norte de España y seguimos haciendo planes.
El Mediterráneo brilla con el fulgor de nuevas batallas, el mundo parece derrumbarse pero nosotros, como siempre, no nos resignamos. Aún brilla en tu piel aquella primavera roja de luz color caramelo. Aún soñamos con asaltar los cielos. Aún seguimos vivos.
Otro regalo para despedir el invierno.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Cierre de gira. Encuentro.

Allá va este cuento de primavera. Retratamos este encuentro, en el frío de este invierno que se resiste a la despedida, que sacude la tierra y nos deja algo desamparados. Nosotros seguimos cantando, tratando de abrigarnos con el calor de otras voces, empeñados en no claudicar aunque tambores apocalípticos suenen desde las antípodas. A veces para combatir el miedo, es bueno reunirse en torno a la lumbre y contar viejas historias. Esta es una de ellas.

Ismael Serrano

PS: Gracias a la gente de Valencia por el afecto, por las emociones intensas que compartimos. Fue una buena despedida. Hasta pronto. Adiós, Valencia. Hola, Barcelona.




miércoles, 2 de marzo de 2011

Poema para el miércoles escrito un jueves

Perdona el retraso.

Podría decir que fue el cansancio,

el tráfico implacable de esta ciudad herida,

la prisa sin alma,

trenes descarrilándose,

tuberías que estallan empapando la cocina.

Podría decir,

que me raptaron los espectros,

que tuve una reunión repleta de cifras y calendarios,

que la fiebre me atrapó rehén de las almohadas,

que todo fueron maldiciones y suspiros.

Perdona mi ausencia,

pero lo cierto,

siendo miércoles y casi primavera,

es que me quedé siguiendo el vuelo de una libélula entre los juncos,

brindando con viejos amigos

con los que recordé qué era vivir,

que durante un instante amaneció en el sofá del salón,

-ya eran las siete de la tarde-

y la espuma de otras playas llegó hasta la alfombra

y, como te dolía la cabeza,

te busqué un ibuprofeno,

y las alas de un colibrí para tu espalda,

mis manos abrazando tu raíz

y tú descalza llorando jazmines y escarcha.

Perdona que faltara a la cita,

pero tuve que abrir

todos los tarros de cristal

para liberar a las luciérnagas,

tuve también que abrirte la puerta,

porque bajabas por la escalera

cargada de maletas y soledades

Discúlpame,

pero lo cierto,

es que estuve cantando,

grabando una nueva melodía

en el leve surco de nuestras vidas,

que giraban lentas

como el disco en el que suenan

los árboles combados por el viento,

la vieja cafetera y los arroyos.

Perdóname,

podría decir:

“este invierno viste mi sombra

y apenas tengo tiempo para despedirme”.

Pero lo cierto

es que este día

largo e intenso,

trabajé,

reí con amigos,

amé

con toda la fuerza

de mi naturaleza apasionada,

y aunque te eché de menos

y el frío de Madrid me trajo tu nombre

supe que mañana estarías a mi lado

y que entonces,

repleto de luz y de razones,

sabrías perdonarme.

miércoles, 23 de febrero de 2011

23-F

La campana del reloj de la Audiencia daba la una y nosotros llegábamos a Soria, última parada. Ha sido un viaje intenso el que hemos realizado por tierras castellano y leonesas, un reencuentro feliz con unas ciudades que hacía tiempo que no visitábamos.

Empezábamos de nuevo con el reto de echarse a la carretera y emprender nuevas huidas en tu busca. De nuevo de gira. Y a pesar de la herida abierta por la crisis en el ánimo de la gente, tratamos de levantar la mirada. Ojalá la música pudiera zarandearnos para que nos sacara de este letargo, este mal sueño que nos deja con la pupila abierta atravesando el párpado cerrado y la garganta muda llena de polvo de los caminos.

Hoy es 23 F y recuerdo el lejano intento de golpe de estado entre la niebla en la que se mezcla el recuerdo y la fantasía.

Mi madre planchaba, yo jugaba con mis hermanos. Y llamaban a la puerta. Entraba nuestra vecina llorando:

-¡Ay, Juli! ¡Que los militares han entrado en el parlamento!

Y el edificio movilizándose ante lo que se venía encima. Eran otros tiempos, si el mundo se derrumbaba el vecino salía a tu encuentro y juntos se planeaba la resistencia. Tu vecindario era tu familia.

Recuerdo el rostro preocupado de mi madre mientras murmuraba entre el cansancio y la tristeza, otra vez los militares, el horror. Y las llamadas de teléfono. Mi padre detrás de la noticia e ilocalizable, mi tío haciendo la mili en Brunete, los amigos militantes a resguardo.

Con el tiempo, en el colegio empezaron las leyendas. Hubo quien dijo que al cortar la programación habitual en televisión pusieron dibujos animados del increíble Hulk toda la noche y nosotros jugábamos en el patio y el rumor de los fusiles era lejano como una locomotora de vapor que se alejaba hacia el final de la noche.

Era un tiempo en el que la gente, asumiendo el reto de estar viva en un momento convulso y efervescente, era protagonista del momento político. En fin, papá, cuéntame otra vez, y esas cosas. Es verdad que este no es el mundo que soñaron para nosotros, pero también estamos obligados a rendir homenaje a quien se jugaba el tipo en aquellos momentos de incertidumbre, héroes anónimos cuyo testimonio no recogerán los reportajes que en estos días tratan de hacer resumen de lo acontecido en aquellos días, gente corriente, o no tan corriente, que trabajaba en su barrio, que militaba en un sindicato o en un partido, que hacía política en su pueblo o en su parroquia, ilusionado por el cambio que se vivía, que soñaba en ese día en el que todos al levantar la vista, como cantaba el gran Labordeta, veríamos una tierra en la que pusiera libertad, quizá esa España implacable y redentora, de la rabia y de la idea que veía nacer Machado.

Aunque haya quien piense que el vano ayer nos ha regalado este mañana huero, en el que el ciudadano bosteza entre pachanga y pandereta, también nos trajo hasta este lugar en el que me encuentro contigo, en el que puedo cantar lo que canto, en el que celebramos que aún hay quien mira más allá del horizonte, quien no se resigna, quien sabe que la realidad no termina donde lo hace este espejismo, sino donde lo hacen los sueños.

Y así seguimos cantando, porque la poesía es un arma cargada de futuro, porque seguimos haciendo planes para emprender nuevas huidas, porque sabemos que aunque nos queda todo por hacer, aún arde fuego en nuestras manos y el batir de mil palomas blancas tiembla en nuestras gargantas.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Haciendo las maletas

De golpe se rompió como un espejo la primavera que disfrazó estos días de febrero. Ahora el invierno reclama su nombre, nos llena de frío y cierra el cielo. Se abre la cortina de humo que cubría el horizonte de Madrid y aparece mi ciudad, no es su mejor momento pero aún sigue hermosa.

Entre tanto fuimos al cine, leímos poemas, cantamos con Pablo Guerrero y soñamos. Hacemos planes y todo gira en este carrusel implacable que es la vida. A veces todo es tan real que hiere. Pero también ocurre que presenciamos un milagro que nos reconcilia con el mundo, como el hecho de escuchar las voces de los hombres y las mujeres de la Plaza Tahrir de El Cairo, como la voz de una Umm Kalzum revivida cantándole a un país que sueña despierto.

La historia sigue viva, aunque a veces retiremos nuestra mirada avergonzados cuando coincide con la suya, iracunda.

Mientras, nosotros cantamos. Y seguimos tratando de recordar qué debe ser vivir.

Comenzamos la gira. La carretera nos llevará en su lomo como un dragón chino retorciéndose en la mañana. Los teatros abrazarán las canciones y celebraremos reencontrarnos con viejos amigos. En el camerino, un temblor de pájaro asustado en mi pecho, sobre el escenario el rumor del agua cayendo sobre la fuente del jardín, el olor a tierra mojada, la risa vibrando en la sobremesa y tú a mi lado dibujando planes, tú mi Viernes encontrado en la playa, como un candil brillando entre la nada.

Son los últimos conciertos de la gira de Acuérdate de vivir por España. De ahí partiremos por Latinoamérica. Agradecido y emocionado hago las maletas.

Hago balance. Queda todo por hacer. Si tú quieres te acompaño. No soy más que lo ves.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Orgullo de barrio

Al orgullo de pertenencia a un barrio le cantaba en cierto modo Luis Pastor al titular a un disco Vallecas 1976 o el grupo Asfalto en su canción “Parque Sur” en los ochenta. En ella decía:

Pequeño pulmón. Borde de ciudad.

Me has visto crecer,

me has visto marchar.

Fuiste fiel testigo

de los sueños en voz alta;

ilustre notario de las horas bajas.

El orgullo de barrio lo han de sentir los habitantes de Vallekas al tener como vecino al padre Enrique Castro, cura de los pobres y los excluidos, cuya interpretación del evangelio le ha convertido en un referente en la lucha social por los más débiles.

Orgullo de barrio se siente cuando uno conoce los proyectos de Radio Vallekas, emisora independiente, libre y comunitaria o Tele K, cadena de televisión local que pretende ser una voz diferente, propia, disidente.

El orgullo de barrio lo representan tantos hombres y mujeres que construyeron un barrio desde la lucha, el compromiso y el esfuerzo, donde el hambre de emancipación hizo que se tejieran lazos de solidaridad que convertieron al vecindario en familia, y donde la ascensión social era favorecida por esa red vecinal que luchaba por el reconocimiento de la dignidad de todos los trabajador@s que lo habitaban.

Una de las cadenas españolas de televisión propone en un nuevo programa ascender a icono mediático a varias muchachas a las que bautizan como princesas de barrio. Ellas se dicen orgullosamente poligoneras. Y despliegan sus sueños ante el televisor sin filtros ni cautelas. Cuando a una de ellas le preguntan cuál es su sueño responde: ser mileurista. Nunca ha leido un libro, también dice ante la cámara. Y tararean una canción de Camela ante los rostros iluminados por las pantallas planas.

Para el programa, ellas representan el orgullo de barrio. Pero su resignación, la forma en que se jactan de sus carencias las alejan de lo que debiera hacernos sentir dicho orgullo.

La televisión nos aleja de la realidad al mostrarlo todo como espectáculo. Nosotros desde casa nos sabemos ajenos a esa realidad, mejores, y contemplanos satisfechos, sonriendo cómodamente, la desgracia de otros. Ya no distinguimos la ficción televisada de lo real. Y entre la piedad condescendiente, y la burla despiadada del que se cree superior, los medios retratan la realidad más sórdida como quien, en un safari, sigue los pasos del león que bosteza en mitad de la sabana.

Leo a Nicholas Carr explicar cómo Internet nos vuelve más superficiales, cómo nos hace perder capacidad de profundización, cómo la creación mediática que proyectamos como nuestra propia personalidad en la red de redes es un dibujo simple, estereotipado y alejado de lo que realmente somos: nos proyectamos virtualmente según las exigencias de la red y no de nuestros verdaderos anhelos.

Y es cierto. Nos preocupa que los post sean largos y encapsulamos y comprimimos todo lo que podemos el mensaje y el sentimiento a fin de que sea tomado en cuenta.

Así asumimos con resignación los cambios terribles que se avecinan. Los sueños son otros. Difícilmente nos preocupamos por que aumente la edad de jubilación y perdamos derechos como trabajadores, cuando nuestro sueño es salir en la tele, orgullosamente perdidos en nuestra ignorancia, o cuando al saber de la gente tapando la calle en Egipto exigiendo libertades una suerte de melancolía invade nuestro corazón al ver tan poco transitadas las pirámides mientras las ciudades arden y el mundo se derrumba a pesar de que nosotros nos enamoramos.

martes, 1 de febrero de 2011

Tres haikus

Te dejo tres haikus y el invierno nos saluda con una media sonrisa. Es una mezcla de dolor y afecto. El extraño rictus de un tiempo que olvidó que tras el invierno florecen los cerezos, aquella primavera que Neruda soñó imitar en otros cuerpos. Y aún así, con el frío cortándonos la cara y congelando el vaho que une nuestros alientos, sigo haciendo planes, escribiendo versos, agradeciendo tu mirada limpia por la mañana, y la caricia de este invierno que llena la ciudad de grises y azules, que se apaga como el silbato del tren que se aleja, como tus ojos mientras, se hace tarde, la película avanza como un barco a la deriva haciendo temblar la luz del salón y tú te quedas dormida en el sofá, imaginándote el final, soñando recuerdos del futuro:

Pero, como te decía, te dejo tres haikus:

I

Donde tus manos

acarician la hierba,

allí, me duermo.

II

Brizna de hierba

mecida por el aire.

Como un recuerdo.

Y III

Tiene el invierno

la costumbre de vestir

siempre tu sombra.