martes, 22 de junio de 2010

Palestina (y III)

Escucho las voces del coro que grabamos en Ramallah mientras en Madrid el verano irrumpe de golpe desordenándolo todo. La realidad parece reacomodarse. Después de los primeros días de susceptible irascibilidad puedo disfrutar escuchando la canción y valorar con calma lo vivido. Viajes como este te demuestran que queda todo por hacer. Pero permite que termine mi historia. La última vez que hablamos te contaba que marchábamos para Belén.

Belén, campanas de Belén,

que los ángeles tocan

¿qué nuevas nos traéis?

Belén es uno de los lugares de peregrinación y turismo más importantes de Palestina para el mundo occidental. Multitud de cristianos devotos visitan la Basílica de la Natividad para venerar la cueva en la que, dicen, originariamente estaba el pesebre en el que nació Jesús, el niño Dios. Las campanas de Belén no atraviesan el muro que hay que cruzar desde Jerusalén y las nuevas que traen los ángeles no deben ser muy alentadoras. La construcción del muro, junto con la propaganda israelí, ha hecho que el turista deseche la idea de quedarse en los hoteles de Belén, como se hacía en otros tiempos. Prefieren los hoteles israelíes en Jerusalén Oeste. Los autocares atraviesan el muro, llegan a la Iglesia, adoran el lugar en el que su dios nació y vuelven a Jerusalén llenos de gozo, ajenos a la tragedia que los palestinos viven cotidianamente.

Tras nuestra visita a Hebrón viajamos a Belén y visitamos la Basílica.

A Belén pastores, a Belén chiquillos

Que ha nacido el rey de los angelitos

La Noche Buena se viene,

la Noche Buena se va

y nosotros nos iremos

y no volveremos más.

Quién sabe. Quizá volvamos. De momento regresamos a Jerusalén Este. A descansar después de un largo día.

* * *

Sólo nos queda una mañana antes de regresar a Madrid. Pero antes la UNRWA (Agencia de la ONU para el refugiado palestino) nos invita a visitar uno de los campos de refugiados cercanos a Jerusalén en los que trabaja.

El campamento de Shufat, establecido en 1965, en el que viven cerca de 15.000 refugiados, es el único campamento que se encuentra dentro de los límites municipales de Jerusalén. Cerca del 60% de su población vive bajo el umbral de la pobreza y alrededor del 40% depende de la ayuda humanitaria.

Para acceder a él debemos pasar por un nuevo check point. El muro dibuja un buena curva en el terreno para apartarlo de la ciudad así que tenemos que someternos de nuevo a los controles. Visitamos una escuela y un hospital financiados por Naciones Unidas a través de la UNRWA. Paseando por la calle intuimos el hacinamiento en que se vive en el campo: la población crece y la superficie no. La UNRWA ofrece los servicios de un Estado a un pueblo huérfano de éste: sanidad, educación… Si el control en el paso del muro se endurece, gran parte de la población que trabaja en Jerusalén quedará desempleada y pasará engrosar el porcentaje de gente que vive de la ayuda humanitaria.

Miramos los escombros de una casa derruida. El crecimiento demográfico lleva a las familias a edificar nuevas casas en los alrededores del campo. Pero estas no disponen de los permisos israelíes, así que las autoridades israelíes deciden derribar la casa recién construida. Aunque más bien el gobierno israelí te pide que lo hagas tú mismo. Si no lo haces vendrá la maquinaria de derribo y destruirá tu vivienda. Pero te cobrará por ello.

Tras la visita al campamento hacemos un último recorrido por Jerusalén, recogemos nuestras cosas en el hotel y partimos hacia el aeropuerto.

En el aeropuerto sufrimos un nuevo control con interrogatorio incluido: ¿quiénes sois?, ¿dónde habéis estado?, ¿os conocéis desde hace mucho tiempo? A algunos de nosotros nos hacen preguntas a parte para luego contrastar nuestras declaraciones. Nos preocupa que puedan hacernos perder el avión mientras esperamos a que decidan sobre nuestro destino. Nos preocupa también que confisquen el material que hemos grabado (no sería la primera vez). Nos preocupa que nos hagan perder el tiempo. Finalmente parecemos convencer a la funcionaria de turno y nos dejan marchar.

Te decía al principio, hace unos días, que al llegar a Madrid a uno le embargaba una cierta sensación de irrealidad. Como si lo real fuera aquello y esto un lejano espejismo sostenido por los privilegios en los que algunos vivimos.

Llevaré hasta tu casa ramas de olivo, dice la canción. Y ese es el propósito de este viaje. Quizá de todos los viajes. Portar simplemente una rama de olivo. O los versos de una canción. Aunque quizá nadie canté jamás la melodía que soñaste en el viaje, caminas con esa canción. Y eso te hace sentir vivo.

Por fin, llegamos a Madrid, y, como te decía, ahora escucho el trabajo realizado por los pequeños y reconozco el privilegio de trabajar con la música. El privilegio de tener compañeros como Néstor Lombardi, Roberto Visús y Jacob Sureda que viajaron conmigo y trabajaron desinteresadamente, al igual que yo, en la grabación de las voces del coro. De haber intercambiado líneas con Nabil Almanzor, cantautor palestino, que hizo el trabajo de difícil arquitectura a la hora de traducir los versos al árabe y cuadrarlos con la métrica de la canción. De compartir charlas, debates, viajes y narguile con gente como Raquel Martín y de contar con el apoyo generoso de Cristina, ambas del comité español de la UNRWA.

Y ahora deja que te hable de cómo puedes ayudar a que este viaje llegue a buen puerto.

La UNRWA se financia por contribuciones voluntarias de diversos países y de la Comisión Europea. En tiempos de crisis su financiación se ve severamente castigada.

Por eso, el comité de la UNRWA, ha puesto en marcha una campaña de sensibilización en la que os invito a participar: www.yotambienmesumo.org.

Se trata de hacer una cadena de ayuda humanitaria para captar fondos para los programas de ayudas a los niños y niñas de Gaza. Dentro de ese marco está nuestra colaboración con esta organización. Próximamente pondremos a vuestra disposición la posibilidad de que os hagáis con esta canción a cambio de un donativo. Todos los beneficios que resulten de la comercialización de esta canción, así como los derechos de autor que genere, irán destinados a programas de asistencia sanitaria y educativa, de ayuda alimentaria para los niños y niñas que viven en la franja de Gaza.

Cuando llegue el momento volveré a recordártelo. De momento te dejo este relato, largo, desordenado y lleno de momentos inolvidables, agradeciéndote mil veces tu atención.

32 comentarios:

Marlon dijo...

Gracias por hacer esto y poner ese granito de arena.

Espero que todo el mundo aporte tambié su granito, y hagamos que con esta canción se forme una montaña.

Gracias de nuevo, y salud.

la flaquita dijo...

gracias por existir!!!!!!!!

mentxu dijo...

Gracias por el relato y por el enlace.
La verdad es que eres un ser maravilloso....
Besos y abrazos.... desde nuestro mundo lleno de privilegios....

Sangre por tinta dijo...

No hay palabras que agradezcan lo que haces...ni tu...ni la gente que ofrece su ayuda en busca de un mundo mejor.
Es grandioso el esfuerzo y el trabajo :D
Muchisimas gracias.
Encantada de prestarte atención.
Un saludo y un gran abrazo.

Caro (doyna) dijo...

"Las únicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio" (Galeano)
En un mundo en que se gastan tantas palabras para hablar de estupideces, es un placer leer tu relato.
Será largo, pero sin duda son palabras que merecen existir.
Gracias por compartirlo.

Maricel dijo...

....me ha llegado la rama de olivo

Gracias Ismael!!

Abrazos

Clarita dijo...

ES maravilloso el trabajo de sensibilización que estás haciendo.

Del relato no tengo nada que decir, tan sólo que desearía a esos niños la niñez de los nuestros...es una pena y por eso no debemos quedarnos impasibles ante esta situación, ni ante ninguna de ellas...
Mi colaboración ya la tienes!

Un besote enorme y espero que nos lo recuerdes una y otra vez y que nos acerques a tu idea de que otro mundo es posible...
Cuídate

Deméter dijo...

Esperaremos ansiosxs el pistoletazo de salida para colaborar y acostarnos con la conciencia más tranquila tras una mínima donación para una causa justa, tan justa que la olvidaremos tan sólo cinco minutos después de escuchar la canción. Canción que con toda seguridad, tanto nos embriagará. Pero no, no seamos demasiado duros con nosotrxs mismxs, culpemos a los medios y a otras artimañas por quitarnos la sensibilidad, la lucha, la conciencia crítica, convirtiéndonos en espectadores felices y privilegiados, en este mundo que se destruye poco a poco.

¡Ojo! No crítico tu solidaridad, todo lo contrario, te admiro, y desde luego sino fuera por estos mínimos gestos no sé qué pasaría con tanta injusticia. Pero seamos críticxs, no son más que parches y tiritas para el desdichado “Sur”, aceptando y vanagloriando la doble moralidad de las organizaciones gubernamentales que permiten e incluso provocan las heridas para luego aparecer como heroes indignados ante su desdicha, para nada estructural. En fin, como tú dices, este mundo es un oxímoron en sí.

Decirte, que te envidio, que en estos días también me gustaría estar fuera de Madrid, todo esto me supera. Me encantan las huelgas, pero no esta jungla dirigida por un reloj, donde la ley del más fuerte se hace más que evidente ante el intento de subir en un bus. Además, desde mi fortaleza se escucha el estruendo de aquella elipse por donde corren unos tios que cobran más dinero que el PIB de muchos paises...y lo siento por los forofos a los que les moleste esta personal declaración, pero estoy deseando que españa pierda. No reconozco el revuelo de esas banderas, donde siempre echo de menos un color, han salido de sus cavernas y se engalonan con su bandera y gritan frases, que provocan en mi un estupor imposible de disimular. Pues aunque no lo viví, si lo hizo la historia del país donde nací y habito, y el no pasarán está en mí, cada día, y me lo repito, no pasarán, no lo harán, ni con mundial ni con universal. El jueves en sol.

MIMOSA dijo...

Este tema me toca de cerca, conozco quien se implica en la lucha, ¿dónde comienza realmente el muro de la vergüenza? La conciencia real se ha perdido hace mucho tiempo, todo nos parece lejano, vemos las noticias y lo asumimos como una más de tantas que digerimos, pero, ¿qué hacemos?
NADA.
Son esas las pequeñas cosas las que nos engrandecen, gracias.

Casandra dijo...

GRACIAS, Ismael.
Gracias infinitas por estar aportando tanto,tanto, para que alguna vez lleguemos a vivir en el País de Alicia. Pero en ese país que ,te cuento, soñé una vez, y no en esta pálida copia de seres que se agrandan para achicar a ootros, no. Para que alguna vez toda la Tierra sea el País de las Maravillas, aunque visto desde acá, por momentos parece que faltaran milenios...

Gastón. dijo...

Gracias por hacer este relato, como los anteriores, que muestran una realidad que en la t.v. no se ve.
Un abrazo Ismael y saludos a todos.

jaime dijo...

Gracias por acercarnos a Palestina. La rama de olivo purifica mi salón.

CARMEN dijo...

Gracias a ti por acernos partícipe de tu viaje.
En Septiembre estaré esperando que salga la canción para aportar mi granito de arena.
Un beso y sé feliz.

Animia dijo...

He leído los dos. Palestina II, y Palestina III.

La verdad, Ismael, es que es acojonante cómo lo cuentas, y la grandísima impresión que te han causado por lo que veo: el muro, los niños, y las condiciones del pueblo palestino.
Al menos para mí, ha sido súper importante leerlo porque al menos, recibes una información por boca de alguien que no está limitado a la hora de contar las cosas, o que si se limita, ello no le resta veracidad a la situación.

Lo que quiero decir, es que estamos hartos de ver imágenes y leer artículos, pero esto que tú has escrito, para mí, repito, ha sido sobrecogedor.

Te mando un abrazo muy fuerte.

Bea dijo...

yo también me sumo!!
gracias por darnos a conocer tu viaje, y este proyecto!!!
segun lo cuentas, parece que hayamos estado contigo

CARMEN dijo...

Perdón por la palabra hacernos que la he puesto sin h, no sé, debe de ser el calor.
Un abrazo.

En barcos de papel dijo...

gracias a vos ! Allí vuelve el olivootra vez a reinar, en las vocesd elos niños, en tu compromiso...
tanto dolor, pero ...el amor siempre tiene la última palabra

Aquel cielo en tus ojos dijo...

Sos un bombón! Te comería!

pupi dijo...

Eres un ser magico!!!

ambar dijo...

Mil gracias a vos por tu preocupacion y por transmitirla tan claramente. GRACIAS!
Y gracias tambien por dejarme pensando, reflexiando...

Carlos dijo...

Yo mil veces te digo que de nada. Gracias a ti por mostrarnos con tus ojos lo que por allí está pasando. Gracias por recordarnos lo ilusiorio de nuestra supuesta seguridad.
Un saludo

Mariancilla! dijo...

Ya quiero escuchar ese coro de niños palestinos...
Es terrible todo lo que sucede allá. Yo soy descendiente palestina, soy chilena, y desde acá sólo tengo noticias, muchas veces falsas ya que la prensa engaña. No he tenido la oportunidad de viajar hasta allá y vivir la realidad de mis paisanos, pero sin duda cuando termine mi carrera lo haré.

Gracias Ismael por este trabajo, tus relato desordenado y palabras!
Te esperamos en Chile en agosto para corear tus canciones!

Sos un grande!

Andre dijo...

Como dice alguien más arriba...me ha llegado la rama de olivo...si, entremezclada con las palabras de tu relato que tiene la magia (como siempre pasa con tus relatos) de trasladarnos ahí mismo donde vos experimentas asombro, emoción, compromiso...

Gracias amigo!

La Pasajera dijo...

Este tema se ha presentado en mi vida de manera curiosa y casual...
Mi pequeñísimo relato:

En Enero del 2009, en un viaje fugaz a Valparaíso, me encontré con una manifestación que llamó mi atención como espectadora, un acto sobre las víctimas que estaba dejando el conflicto israelí con la franja de gaza... todo un pueblo palestino de luto por la pérdida de víctimas inocentes... Guardando cierta distancia, porque todo tenía un aire ceremonioso del cual me parecía impertinente participar, poco a poco me fui acercando para escuchar su mensaje, hasta que de pronto sucedió, alguien se acercó a mi y sin preguntarme extendió su mano y me alcanzó una vela negra, la cual había que encender y poner junto a los ataúdes de cartón, simbolizando la muerte y el luto por tanta gente inocente caída en manos de rencores, de pasado, de sentimientos que no deben seguir si queremos construir un futuro...

Israel... tierra santa según dicen, haciendo todo lo que su profeta no hubiera hecho. Encendí esa vela con todas mis energías para que representaran el fuego de la reconciliación...
Hoy detienen a flotas humanitarias... pero los bloqueos siguen.. y las injusticias se siguen cometiendo...
Hoy... habiendo pasado más de un año.. enciendo nuevamente el fuego de la reconciliación... esperando que de verdad encuentren en sus corazones las razones reales, para las cuales debemos más que construir bloqueos, muros y fronteras... unir fuerzas para mantener este mundo de pie...

Ayer encontré este blog y el título de esta entrada inmediatamente me apresó, coincidencia de nuevo, eran sólo algunas horas las que habían pasado desde haber pactado con un "viejo amigo", por su edad, no por el tiempo que nos conocemos, que me traería un olivo para plantar, me dijo "sé que te gustan las aceitunas, pero déjame decirte que ese regalo lo verán tus nietos, quizás", no importa, pensé... "regalarle al mundo un Olivo, para que de sus ramas se haga la reconciliación"...

Gracias por romper esos muros, trayéndonos realidad...desde mi Chile aún herido por la furia de la naturaleza, mientras al otro lado del mundo con sus guerras innecesarias, la provocan...

La Pasajera dijo...

Este tema se ha presentado en mi vida de manera curiosa y casual...
Mi pequeñísimo relato:

En Enero del 2009, en un viaje fugaz a Valparaíso, me encontré con una manifestación que llamó mi atención como espectadora, un acto sobre las víctimas que estaba dejando el conflicto israelí con la franja de gaza... todo un pueblo palestino de luto por la pérdida de víctimas inocentes... Guardando cierta distancia, porque todo tenía un aire ceremonioso del cual me parecía impertinente participar, poco a poco me fui acercando para escuchar su mensaje, hasta que de pronto sucedió, alguien se acercó a mi y sin preguntarme extendió su mano y me alcanzó una vela negra, la cual había que encender y poner junto a los ataúdes de cartón, simbolizando la muerte y el luto por tanta gente inocente caída en manos de rencores, de pasado, de sentimientos que no deben seguir si queremos construir un futuro...

Israel... tierra santa según dicen, haciendo todo lo que su profeta no hubiera hecho. Encendí esa vela con todas mis energías para que representaran el fuego de la reconciliación...
Hoy detienen a flotas humanitarias... pero los bloqueos siguen.. y las injusticias se siguen cometiendo...
Hoy... habiendo pasado más de un año.. enciendo nuevamente el fuego de la reconciliación... esperando que de verdad encuentren en sus corazones las razones reales, para las cuales debemos más que construir bloqueos, muros y fronteras... unir fuerzas para mantener este mundo de pie...

Ayer encontré este blog y el título de esta entrada inmediatamente me apresó, coincidencia de nuevo, eran sólo algunas horas las que habían pasado desde haber pactado con un "viejo amigo", por su edad, no por el tiempo que nos conocemos, que me traería un olivo para plantar, me dijo "sé que te gustan las aceitunas, pero déjame decirte que ese regalo lo verán tus nietos, quizás", no importa, pensé... "regalarle al mundo un Olivo, para que de sus ramas se haga la reconciliación"...

Gracias por romper esos muros, trayéndonos realidad...desde mi Chile aún herido por la furia de la naturaleza, mientras al otro lado del mundo con sus guerras innecesarias, la provocan...

Cristina dijo...

Este comentario me gustaría dedicárselo a Deméter, y a todos aquellos que no pueden ver una salida a este túnel en el que estamos metidos.

Nos quejamos de que todo se nos olvida, de que no podemos a hacer nada, de que "si lo que yo puedo hacer es tan pequeño, qué más da que lo haga o no?"...

No es sólo la opción de colaborar que nos presenta Ismael en el post, si vas a la página de la UNRWA puedes ver el trabajo que están haciendo, y cómo puedes colaborar. El tuyo quizá puede ser sólo un grano de arena, pero qué pasaría si se lo cuentas a tus amigos, a tu familia, a tus compañeros de trabajo o en tu barrio? Y éstos a sus familias, amigos, compañeros? Sabes cuál es el poder de una pequeña acción? Sabemos cuántas manzanas pueden salir de las semillas de una sola manzana? Es algo imposible de saber, verdad?

Se nos ha olvidado que una montaña se hace grano de arena a grano de arena. Pero sin cada grano de arena, la montaña no sería la misma.

No pretendo adoctrinar a nadie, sólo quiero decir que no hay que perder la esperanza.

Victoria dijo...

Mil gracias a vos, por mostrarnos otras realidades, por incitarnos a buscar otro mundo posible.
Un abrazo enorme!

Andrés Alcívar dijo...

Gracias Ismael. Desde Ecuador un abrazo de amigo y solidaridad para esta causa.

andresalcivar@gmail.com

Alan Gino dijo...

Sos lo maximo Ismael!!! te juro que sos lo maximo!!!

K@ri.- dijo...

Gracias Ismael, por plasmar en cada parrafo de tu relato lo que tus ojos vieron y lo que sentiste.. llore imaginandome frente a esa tremenda realidad...

me quedo con la frase de esa cancion que nombraste "llevaré hasta tu casa Ramos de Olivo"

GRACIAS POR ESTAR PRESENTE SIEMPRE, por seguir despertando mentes!

Pabloncho C. dijo...

Ismael! Vendrás a Concepción? Nos hace falta ese chispazo de vida y luz despues de tanta desesperanza y destrucción en estos lados del sur...

eMi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.