lunes, 21 de abril de 2014

Un fragmento de canción: EL DÍA DE LA IRA

Un fragmento de una canción para mi próximo disco. La rabia compartida se convierte en esperanza.

EL DÍA DE LA IRA

Llegará por fin el día de la ira,
vestirás de abril las calles y las plazas,
construirás tu nido en mis manos de encina,
desharemos el camino y la cama.

Llegará por fin el día en que despiertes,
temblarán por fin los templos de la usura,
todo será incierto, todo menos tu vientre,
nuestros dioses sonreirán si me desnudas.

Escribid poemas de amor en cada muro,
flores en el pelo para el funcionario,
señalemos sin piedad al rey desnudo,
levantadme tarde y vístete despacio.

viernes, 28 de marzo de 2014

Pequeña bachata y otros misterios

Marzo vino lleno de buenos augurios y nos llenó la mirada de flores.

 Se va la última noche de invierno y escarcha y viene la voz de mecedora, el aroma de lavanda. Mi corazón despierta en otro cuerpo y llega a mi vida como agua a la arcilla para tornearme.

Sigo escribiendo canciones. Preparando un nuevo disco que mirará hacia Latinoamérica como ningún otro: candombe, samba, bachata...

Sí. Bachata. Como lo oyes. En un arrebato me dio por bailar, a mi que siempre se me enredan los pies. Será para celebrar que llegas, que todas las miradas se levantan de los teléfonos para descubrir que la vida está en otra parte. Y me temo que no será la única sorpresa.

Para muestra, un botón:

lunes, 10 de marzo de 2014

Nueva canción: Éramos tan jóvenes

Cumplidos los treinta y diez les dejo una canción del futuro disco. Dedicada a la gente de mi generación. cantada por primera vez ayer, día de mi cumpleaños...
Poco a poco, el disco crece, trepando como yedra sobre nuestras pieles. Lento, se acerca, como esta primavera que nos nombra en todo solar florecido. Al fin y al cabo, somos tan jóvenes...

ÉRAMOS TAN JÓVENES

Eramos tan jóvenes que dolía casi todo:
Madrid, su puerto de mar, el rumor de sus olas...
Como una yedra el tiempo gateaba silencioso.
Cómo acercarme a ti sin parecer un idiota...

Intento recordar cuál era la repuesta:
dónde estaremos cuando los dos cumplamos cuarenta.
Cantaba Kurt Cobain, cerraba de un portazo, huía,
y mientras tu suspirabas, se aplazaba la vida.

Eramos tan jóvenes que parecían verdad
el asta que soñabas en la frente de un corcel,
las prisas sin maleta en aquel maldito hostal,
la playa sin naufragio a la que juraste volver.

Mis padres se han marchado, cocinaré espaguetis.
Los viernes por la noche ardiendo como ave fénix.
Rones y amanecida planeando barricadas,
pañuelos palestinos cuidándonos las gargantas.

Ahora que llego a casa, que todos los mares se aquietan,
repaso lo que he vivido, recuerdo nuestras promesas
y he de decir que he cumplido con algunas y no es poco.
He sobrevivido al otoño, a su mordisco de lobos.

Amo a una mujer clara que amo y me ama sin pedir nada,
un hechicera abre el cielo cuando le canto una nana.
Puede que al mirarme ahora con ojos de aquellos días
reconozcas al muchacho que a ciegas te desvestía.

Éramos tan jóvenes que todo nos nombraba:
versos de Benedetti, cada amante en su perjurio,
todo barco que encallaba en el banco de tu plaza,
Julie Delpy y Ethan Hawke borrachos junto al Danubio.

Ateo sin salvación, tú ëras mi zarza ardiente,
traías el carnaval a finales de septiembre.
Llamaba de madrugada desde cualquier cabina,
gritaba mil maldiciones mientras Bagdad ardía.


Eramos tan jóvenes que todo nos curaba:
los libros de Kundera, tus besos zapatistas,
el asiento de atrás, dormir sobre tu falda,
Marcos, subcomandante, cantándonos por Sabina.

Intento recordar cuál era la repuesta:
dónde estaremos los dos cuando cumplamos cuarenta.
Cerraba Kurt Cobain tu corazón de un portazo
y mientras tú llorabas memorizaba tu abrazo.

Ahora que llego a casa, que todos los mares se aquietan,
repaso lo que he vivido, recuerdo nuestras promesas
y he de decir que he cumplido con algunas y no es poco.
He sobrevivido al otoño, a su mordisco de lobos.

Amo a una mujer clara que amo y me ama sin pedir nada,
un hechicera abre el cielo cuando le canto una nana.
Puede que al mirarme ahora con ojos de aquellos días
reconozcas al muchacho que a ciegas te desvestía.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Porque llegas

Candombe invernal para ahuyentar al alimoche,
estampida de ñúes azules por Gran Vía,
San Juan un ventiuno de diciembre,
la última andorina decide quedarse.

Desertan todos los electricistas 
si de cortar la luz se trata,
se dejan pelo largo los militares,
se trenzan y se besan los coroneles,
el barrendero deja claveles en los escaños.

Levantamos la mirada de los teléfonos
y hay aurora boreal en los portales,
referéndum en el barrio sin coronas,
y en cada tejado hay un hombre
que escribe cartas de amor.

Flores de Yemayá en cada estanque,
alas para todos los corceles,
happy hour en el bar del tanatorio,
Copa América para barcos de papel;
en todo paso de cebra, batucada.


Todo este alboroto porque llegas,
porque traes este rumor de catarata,
de temporal que alivia a los desiertos,
y busco tu rostro en cada charco,
mares de la infancia sin naufragio,
en paradas de autobús y acantilados,
en mi ropa, en los emails, en los edenes,
en mis manos de olivo deshojado,
en las manos que serán tu primer nido.

Colibrí de marzo, nova somnolienta,
corazón mío dormido en otro cuerpo.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Nieva

El hombre del tiempo señala los mapas,
nada dice del verano que traes hasta el sofá,
de las nubes sin otoño que nos visten de lunes,
del agua nieve en la cocina cuando suena el telediario.

Va a nevar, avisa el noticiero
y todos los gorriones buscan espigas para el nido.
Dentro de las casas nieva.
Sobre los platos vacíos,
sobre los televisores y los ceniceros,
sobre la ropa rasgada por las concertinas
con que la vida cerca los abrazos.

Nieva desde hace tiempo,
ya unos años,
y la Gran Vía es un glaciar azul
un valle en U sin catedrales
de hielo ni lobos que retornen a la noche.

Sólo un valle silencioso de nieve ennegrecida,
trineos sin perros que nos ladren,
papá noeles que beben sin remedio.

Nieva dice el metereólogo
y cada puente es un pesebre
de mesías huérfano de reyes
magos y de biblia.

Nieva como lo hizo hace ya un año.

Soñábamos con jazmines sin helada,
con la Puerta del Sol en barricada,
con un anticiclón sobre tus hombros,
con agua del deshielo en los palacios.

El hombre del tiempo señalaba los mapas,
y entonces, como hoy, no dijo nada.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Frío soleado

Este frío soleado de la infancia,
justificante firmado para la maestra,
tos de noviembre y vientre de marzo.
Otoño convierte en Oz a todas las ciudades,
y a cada hombre de hojalata le regalas un corazón
cada vez que te ven esperando el autobús
con la mirada perdida en Paul Auster.

Entre los cojines de cada sofá se esconde un tesoro
y todo temporal deja una enseñanza.
Dejarse empapar por la lluvia
gritando tu nombre, aunque ya no tengamos edad,
nos arranca las espinas de la garganta.
Sobrellevaremos la bronquitis
sacándole brillo a las medallas
doradas de esa juventud
que fue tu nombre tallado en los pupitres.

Encuentro mis ojos de joven enamorado
como quien encuentra un billete
en el bolsillo de un viejo abrigo:
que sorpresa saberse tan vivo.


Y me echas una manta por encima
y digo adiós a la tos de noviembre,
al maldito aire acondicionado de los aviones,
a este silencio de iglú desalojado
que empapa el titular del telediario.
Porque tú, con tu regazo de horno y encina,
me llevas a los años en que Madrid era una isla
y yo esperaba a un Viernes con tu rostro.
Tú, aurora austral, me quitas el frío
con ese sol de la infancia tan viernes por la tarde
y entonces tu mirada hierbabuena
me cura con sus dioptrías violetas.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Nos vamos


Espero que oigas mi rezo pagano
desde este alminar al pie del río,
el más ancho el mundo,
sudestada agitando su mercurio.

Espero que te cale hasta los huesos
el agua de esta primavera, 
la más corta en mil años,
la más luminosa, como nova
estallando en nuestras gargantas.

Canté contigo en la salamanca secreta,
conspirador y herido, bufón sin rey,
para conjurar las lluvias que limpiarán la calle,
acampada sobre el asfalto,
2x4 sin pareja de baile.

Cruzando General Paz, oxímoron urbano,
dejé mi guitarra rota, 
palosanto vallecano, pernambuco de Palermo,
rota de lanzarla hacia la nada
previendo esta despedida.

Nadie quiere colgar el teléfono,
todos son pañuelos blancos.
Y tu voz de paloma trae una rama de olivo:
serán tus hombros el Ararat
en que desembarquen todos los recuerdos.

Nos vamos,
y la ciudad nos deja una pena
de perro mestizo abandonado,
luz de gasolinera herrumbrosa.
Nos vamos:
sólo para regresar tiene sentido esta huida,
para hacer de las nieves del tiempo
el lago en el que lavar la llaga y el desencanto.
Nos vamos,
y nos quedamos,
como la mancha de hierba en mis rodillas,
como la estela del avión en que te marchas,
como golondrina olvidadiza,
arañazo de este adiós en la memoria,
como el olor a lumbre en tu vestido.

Nos vamos,

fuimos tan felices que todo es abril.


Ismael Serrano


PS: Os dejo estas imágenes que ha preparado el gran Jacob Sureda con algunos vídeos realizados por amigos y amigas del público y encontrados por la red. ¡Gracias, maestro! ¡Gracias familiares y amigos!

video