miércoles, 15 de mayo de 2013

A lo lejos, tormenta


Todo felicidad tiene damnificados,
como emprender el camino una renuncia.
La primavera nos duele detrás de los ojos,
mirar el mapa y sentir el sorbo frío
de tantos mares sin espuma entre nosotros.

El silencio de las casas desalojadas
suena como la caracola de un mar Aral,
seco y remoto,
como el llanto de niños perdidos en los parques.
Soy otro cuando miro el diario
y siento la vejez de los olvidados
pesando en mis manos de sarmiento,
canción sin acabar de un primavera rota.

Canto esta distancia llena de lluvia,
la cama encharcada,
alambre de espino en las mesillas
donde pongo tu retrato,
el vaso de agua, el libro de poemas,
las ganas de verte.

Un relámpago a lo lejos,
como una llamada perdida
en la que se rompen las alas
y alguien dice no te marches.

Una tormenta despiadada,
jardín umbrío sin columpios
en una ciudad desconocida,
peatonal de hombres grises 
que buscan en los escaparates 
peces voladores, el alma azul de un colibrí,
un mechón de tu pelo enrojecido
por la tarde última del invierno.

El avión tiembla como si supiera de estos versos,
compartiendo conmigo esta distancia.
Relleno el formulario de aduanas
y tu nombre aparece en las cuadrículas,
motivos del viaje: tu recuerdo.
Un aguacero a lo lejos
y la primavera doliéndome detrás de los ojos.

lunes, 8 de abril de 2013

Todo empieza y todo acaba en ti. Edición especial vespertina


“Si vivir es bueno, es mejor soñar, y mejor que todo, madre, despertar”

decía Antonio Machado en uno de sus Proverbios y cantares. Y quizá de ello hablan las canciones de “Todo empieza y todo acaba en ti”. La llamada a asumir el protagonismo que nos corresponde en estos días inciertos aparecía en las canciones de este disco, compendio de mis referencias, de todo lo aprendido.

A menudo he jugado a imaginar mis canciones en las voces de gente a la que admiro. Por una vez dejé de lado la timidez y le mandé algunas de mis composiciones a artistas que consideraba importantes en mi carrera, a músicos cuya sensibilidad, cuya voz siempre me había emocionado. Les propuse cantarlas conmigo y ellos, generosos, accedieron, cumpliendo para mi un sueño.

Quién me iba a decir que un día Joan Manuel Serrat o Silvio Rodríguez se animarían a cantar una de mis canciones, conmigo.

El caso es que poco a poco fueron surgiendo las colaboraciones, sin saber todavía que iba a hacer con este nuevo material. Todo comenzó como una aventura y no tenía planeado sacar un nuevo disco puesto que el ciclo de “Todo empieza y todo acaba en ti” no había terminado: aún seguimos embarcados en la gira de este LP y un disco sólo se termina cuando se cantan las canciones sobre el escenario.

Por otro lado, hacía tiempo que me apetecía grabar las versiones de algunas viejas canciones que venimos tocando en directo. Habíamos simplificado mucho algunos arreglos y creo que, en ocasiones, ganaban al original. Otros eran más luminosos. Otros un divertimento del que me apetecía dejar constancia. Nos pusimos manos a la obra.

Finalmente se nos ocurrió hacer una reedición de “Todo empieza y todo acaba en ti” que bautizamos como Edición especial vespertina. En ella incluimos todas las colaboraciones y algunas versiones de viejos temas, homenajes, alguna canción perdida. Creo que estas nuevas canciones están conectadas con las de “Todo empieza y todo acaba en ti”, en el espíritu, en el tiempo, en las formas. 

El resultado es un disco doble, que contiene las 13 de “Todo empieza y todo acaba en ti” y las 10 nuevas versiones, una edición vespertina porque quizá la caída de la tarde sea el mejor momento para escuchar estas canciones o quizá porque uno sintió que debía cantar estas canciones antes de que el ocaso nos robara la luz. Ojalá estas canciones iluminen la noche que le sigue a esta extraña tarde.

Todo empieza y todo acaba en ti, Edición especial vespertina verá la luz el 16 de abril.

En esta nueva reedición contará con estas nuevas canciones y colaboraciones:

“Canción para un Viejo amigo” (con Joan Manuel Serrat)
“Muchacha ojos de papel” (de Luis A. Spinetta)
“Te Odio” (con Lamari de Chambao)
“Pequeña criatura” (nueva producción en acústico)
“Despierta” (con Silvio Rodríguez)
“Podría ser” (nueva producción en acústico)
“Vuelvo” (con Pasión Vega)
“Ahora” (nueva producción en acústico)
“El espejismo” (con Nach)
“Un destello de felicidad” (tema de la película “El hombre que coria tras el viento, protagonizada por Ismael Serrano)


miércoles, 3 de abril de 2013

Llueve, llueve y llueve


Suena una saeta al compás de los limpiaparabrisas
y, desde su torre, la princesa, triste, muerde amapolas
y no habrá trenza que la salve del encierro.
“¡La Transición está muerta!, gritan iracundos barbudos
con gafas de pasta bajo la estatua de Neptuno,
“¡Viva la transición!” responden otros
y los leones adormilados en Las Cortes se desprenden
de la yedra que les creció durante la siesta.

Nunca fue tan invierno este abril que busca claveles
en los tiestos de las terrazas de un Madrid tricolor.
Llueve, con obstinación, con el temblor de los violines
de una filarmónica deViena con brazo en alto,
vestida de Hugo Boss, moda primavera verano, año cuarenta.
Merkel en bañador ríe con un viejo chiste:
un español, un inglés y un alemán van por la calle...
y hay quien se atraganta con la carcajada,
qué cosas tienes, Ángela, y en las piscinas de Ischia
no hay chiringuitos con bienmesabe y chill out.

Hace frío y nosotros sin rebeca de entretiempo.
Como un paraguas arrastrado por el temporal
viaja este llanto de casa amenazada, 
esta sonrisa rota como un cerrojo.

Te regalo mi mirada de siempre te quise
y vuelvo al poema,
sé entonces que entre el ida y vuelta
terco del limpiaparabrisas
cabe una vida, sólo porque tu sueño 
habita este dos por cuatro,
esta luz de una Europa vespertina
con síndrome de Estocolmo
-Zeus es un viejo toro cansado
y Creta una isla desolada-.

Digo que habitas este segundo
y digo que todo es posible:
despertar del mal sueño
que la lluvia se pare.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Todo es aguacero


Aunque no todo ha de ser derrota,
el fracaso es una escuela, me digo.
Quien siempre gana nada sabe de la vida.

Es martes y echaba de menos los versos
que alimentaban al joven cormorán
que cada miércoles, sin ceniza ni oraciones,
se deshacía de la brea pegada a sus alas.

No ha habido invierno más frío
ni luna de febrero más afilada,
guadaña para una parca amable
que toma café de las máquinas
que ronronean en las salas de espera
de los hospitales.

Recojo las acederas que encuentro en los berrocales
y recuerdo las manos de mi abuela,
como ramas de olivo, su canto de plata,
y la imagino, pequeña, extendiendo las sábanas
sobre la hierba fresca de una primavera
llena de estrellas. En el coche de línea
vuelve el abuelo. Madrid aún espera.

Este invierno clava en nuestro pies descalzos
las copas rotas y el vino vertido
deja manchas perennes en los manteles,
como en mi pecho esta despedida
llena de aguaceros. Dejo que la lluvia
me robe la voz camino del cementerio.

Busco la cueva que todo lo atraviesa,
allá donde se escondían los maquis,
los amantes y los animales perdidos
para llorar sin calma esta ausencia.
Allí, a solas, recuerdo los nombres.
El día que nació mi madre
recogías bellotas y diluvió como hoy.
Todo es aguacero. Todo riada.

Crispados, ya tarde, leemos los titulares
y hartos estamos de beber hiel
como agua del tiempo y clorada.
Basta ya, dicen algunos. Nubes de algodón
se posan en los cerros y como la lana
que las ovejas se dejan
en los espinos de la alambrada
encuentro recuerdos de mi infancia
en todos los paisajes 
que abrazan tu retrato.

Llueve como nunca.
Pero saldrá el sol y escucharé de nuevo
tu canto de plata en mi voz renacida.

miércoles, 23 de enero de 2013

Regreso a ti


Regreso a ti
como el agua a las cuencas
en esta mañana de lista de espera y                                              batas blancas.

Ciclogénesis explosiva zarandeando                                           mi cuerpo,
árbol sin hojas, lleno de nudos e inscripciones
hechas por el amor y su navaja.

La nieve amaga como el futuro que no vemos,
ave quemada por el cable de alta tensión,
cartones de leche vencida durmiendo en la nevera.

Leo los periódicos,
erotómanos que en negrita y times new roman
le cantan al cid que trae en los sobres
esa parte del futuro que no tienes,
y que otros beberán como una absenta
que les hará danzar sobre el escombro.

Niños con tupper al colegio y tú dormido,
sin fase REM ni despedidas al pie del avión,
ni teas encendidas ni aerosoles
para escribir tu ira en cada muro,
dispuesto a liberar a los leones.


Así estamos, 
revolviéndonos de noche en nuestras camas
a la espera del diagnóstico y sin playas
que muestren pisadas o naufragios.
Regreso a ti
como todas las noches a la infancia.

jueves, 10 de enero de 2013

MI ODIO


Poema para ayer:


Hoy cultivo mi odio y hundo mis uñas negras en el lodo,
maldigo al dios inexistente, le enseño mi dedo corazón,
escupo en la cara de los profetas que traen su palabra,
revelaciones sin alma escritas en las puertas de los retretes.

Hoy mi enojo es una astilla de cristal, la copa rota en el suelo,
la voz chirriante de trenes que frenan, estruendo de metro en el túnel.

Como quien encuentra rostros en las manchas de humedad,
trato de encontrar señales en estas heridas,
indicios de una tormenta de antorchas y aquelarres,
asalto a los palacios, saqueo a los armarios de las princesas,
coronas para borrachos que caminan descalzos.

Rastros, en definitiva, de una revolución que no llega,
por más que le rezo, como a una mujer escondida
en lo alto de la torre.

Harto de los tipos trajeados que ríen atronadoramente
en los trenes de alta velocidad, en los restaurantes y los parlamentos,
harto de la orfandad con que temblamos en mitad de la nada,
niños perdidos sin Peter Pan que nos salve la risa,
ni polvo de hadas, analgésico efervescente que nos calme el dolor de las alas.

Tanto puño alzado, tanto grito en la calle para nada,
para ser flor de plástico en la consola de la entrada,
estampita sepia marcando la página de un libro que dejamos de leer,
que encontramos por sorpresa ordenando recuerdos,
-fíjate que pintas teníamos- y ni un triste arañazo en los titulares.

Así se van los días, viendo como el agua crece,
y ni siquiera es Venecia quien se despide,
sólo un triste suburbio de sueños y quimeras,
construidas sobre el andamio pobre de los libros de Chomsky,
palestino al cuello, oenegé transatlántica y a casa que mañana madrugamos.


Pero aún estamos a tiempo. Aún suenan las sirenas,
la calle mojada, la sonrisa ancha, como en la vieja canción.
Aún a tiempo de cambiar las cosas.
Por eso te ansío, te deseo, te adoro con ira,
te espero como mascarón de proa, buscando el parpadeo de tu luz,
faro solemne, mi verdadero dios, alienígena nacido en esta Tierra,
hombre, mujer que sueña, zarza ardiendo que viaja en autobús,
que llora en la cola del paro, que cierra los puños,
que grita encolerizado exigiendo lo que es suyo:
el mañana.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Poema para una navidad extraña


Fruta de Navidad me ofrecen las serpientes,
rescatadores que no viajan en albatros,
vienen a salvarnos, grito Tulipán
y quedo inmovilizado, brazos en cruz.

Tú la llevas, nos persiguen
Berlusconi, cuenta un chiste, me he perdido
quémame con tu verano sin belenes, 
poliladron, una chica te persigue,
suena tu jersey cuando te agarra,
ríes y todos los árboles agitan sus copas.
Somos otros. Punto y seguido.

Pocas bolsas de plástico en la Gran Vía,
papanoeles con órdenes de desahucio,
el Sumo Cura escribe un túiter
y cada puente de Madrid es un pesebre.
Corre, corre que te pillo,
libertad para Herodes y sus muchachos,
el Rey firma el indulto y yo te amo
mientras Buscemi se emborracha en Atlantic City. 

Yasnavidá, llevo la tiña, huyes de mi,
pupa en el labio, frío de invierno,
no hay campanadas para el parado,
alfombra de cristales en la Puerta del Sol
y descalzos soplamos matasuegras,
vestimos cuernos de renos,
abrazamos al fantasma del quinto
que un día brindó por este futuro
aquella nochevieja del ... 
(rellene la línea de puntos)
 -Plácido lloraba en su carromato-.

Así que es Navidad.
Abrázame que tengo frío,
cena de nochebuena en cómodos plazos,
hoy termina el mundo de nuevo,
menos mal que estás tú,
calla y bésame, cenemos pizza.