miércoles, 25 de mayo de 2011
martes, 17 de mayo de 2011
Democracia real, ya.
miércoles, 11 de mayo de 2011
Preparando el viaje
miércoles, 4 de mayo de 2011
Marcho al sur
No puedo celebrar la muerte del peor hombre. No creo en la pena de muerte y menos aún en las ejecuciones sin juicio. Me repugnan los disparos en la nuca, los cadáveres en las cuentas. Aún el hombre más abominable del mundo tiene sus derechos. Quizá Michael Moore tiene razón: han ganado los malos, vivimos con miedo, aterrados. Hemos renunciado a derechos fundamentales en favor de nuestra seguridad, hemos renunciado a las garantías judiciales, a la ley internacional en la lucha contra el mal. Contra el mal, todo vale. Quién define al mal y sus fronteras es otro cantar.
Es primavera y llueve. Y el frío me trae al pecho una tos incómoda que me mantiene despierto hasta tarde. Las madrugadas son el territorio de la nostalgia y del recuerdo.
Así que después de un año de gira recuerdo los conciertos dados por mi tierra. La despedida no podía haber sido mejor. El teatro Cervantes en Málaga fue cariñoso y hospitalario. Y, realmente, el último concierto se convirtió en una celebración. Incluso hubo quien se atrevió a subirse a una escalera para limpiar la ventana de nuestro pequeño apartamento para que, en los futuros recitales, entrara luz renovada y azul. Lancé mi sombrero por última vez contra la percha a este lado del océano. Y volví a fallar. No así cuando canté intentando que el vértigo se atenuase para reconocernos en los espejos.
Hago las maletas mientras en Times Square la gente celebra la muerte del peor hombre del mundo. Y comparto la pregunta que se hacía el viejo Guthrie:
In the squares of the city,
in the shadow of the steeple
near the relief office I see my people
and some are grumblin' and some are wonderin'
if this land's still made for you and me.
Qué mundo disparatado.
Este año tampoco tendré verano. Marcho al sur. A dibujar corazones y a escribir nuestros nombres con el vaho de mi aliento en otras ventanas. Sigo soñando entre este escombro de banderas rotas. Sigo cantando, a pesar del miedo.
Te voy a echar de menos. A la vuelta tienes que contarme todo lo que sucedió en nuestra ausencia. Nos sentaremos en torno a la hoguera de los primeros hombres y mujeres y entonaremos las melodías que he de aprender en este viaje. Cantaremos hasta que los relámpagos avisen de una nueva tormenta. Para entonces ya habremos encontrado donde guarecernos.
Hasta entonces, cuídate.
jueves, 28 de abril de 2011
Por fin te encontré
Falté a mi cita de los miércoles. Y no es que se escaparan las musas. De hecho poco a poco van surgiendo nuevas canciones que se enredan entre mis manos como la yedra trepando en la piedra. Disculpa esta ausencia pero decidí descansar entre canción y canción, entre concierto y concierto. Para compensarte te dejó la letra de la canción estrenada en el Teatro Price de Madrid.
Por fin te encontré
Por fin te encontré
como un candil brillando entre la nada.
Yo era Robinson
y descubrí tus huellas en la playa.
Tanto te esperé…
Yo, Adán expulsado del paraíso.
Tú, Eva maldiciendo la manzana.
Allá donde ella viaja está mi edén.
Por fin te encontré.
Te encontré por fin,
vagando por las dunas del pasado.
Y sacié mi sed,
bebí del breve hueco de tus manos.
Tanto te esperé…
La mirada de un niño tú me diste,
la luz de un verano que había olvidado,
el temblor que trae la primera vez.
Por fin te encontré.
Ven aquí no digas nada.
No hace falta, que la noche ya
aprendió de tus silencios
y a descifrar nuestros cuerpos.
Derrumbemos las cautelas.
Compañera, estoy perdido y ya,
para tener miedo, es tarde.
Bendito azar es encontrarte.
Yo no te busqué
y te encontré al abrirse una ventana
por un vendaval
que trajo perfume a tierra mojada.
Tanto te esperé…
Yo Adán expulsado del paraíso.
Tu Eva maldiciendo la manzana.
Allá donde ella viaja esta mi Edén.
Por fin te encontré.
Ahora has de saber
que me hundo en tu mirada inabarcable.
Que esta aurora trae
certezas para espantar soledades.
Tanto, tanto te esperé…
Y puede que el planeta se derrumbe,
que la lumbre del mundo algún día se apague,
que el tiempo arrugue el alma y nuestra piel,
pero yo por fin te encontré.
Ven aquí no digas nada.
No hace falta, que la noche ya
aprendió de tus silencios
y a descifrar nuestros cuerpos.
Derrumbemos las cautelas.
Compañera, estoy perdido y ya,
para tener miedo, es tarde.
Bendito azar es encontrarte.
Por fin te encontré
como un candil brillando entre la nada.
Yo era Robinson
y descubrí tus huellas en la playa.
martes, 19 de abril de 2011
Antes del miércoles
Besos mil.
"A la calle que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos,
anunciamos algo nuevo"
Gabriel Celaya
Como las tortugas recién nacidas,
que confunden la luz del primer sol
con el resplandor de una ciudad insomne,
quedamos encallados en la arena,
lejos del mar y su refugio.
Te escribo esto antes del miércoles
de un abril huérfano de claveles,
hijo de la aurora y sus fracasos.
Como las ballenas que pierden el sónar,
extraviamos la yesca, el pedernal
primario de las cuevas
-aquel que hacía arder las pesadillas,
que pintaba de mañanas los insomnios-
la rebeldía oculta en cada puño,
las ganas de saber las mil razones
que llenan de dormidos las cunetas.
Y queda así la habitación,
vacía, resonante y casi a oscuras,
pintada de tristeza de mudanza.
Y como cuando regresamos
a la casa que habitamos siendo niños,
todo parece más pequeño:
el horizonte, la llama y el futuro.
Te digo esto en este martes,
antes del horario convenido,
porque a pesar de todo tu cansancio,
de este andar perdido en las arenas,
sé que quedan miércoles sin tregua,
aurora boreal en la cocina
cuando en cada café del desayuno
encuentres un motivo para amar.
Dudarás al salir de tu trabajo,
saldrás a la calle aunque haga frío,
y en mangas de camisa- maldito abril-
correrás a buscarla a la oficina
Al irrumpir entre timbres y el murmullo
monótono, llovizna de teclados,
quemado por la luz de su mirada,
dirás que aún estás vivo, que no es tarde,
que te arman de razones los cerezos
que estallan a tu paso en primavera.
Le pedirás consejo y compañía,
y rebosando vida e indignados
saldréis sin prisas a tapar la calle,
a mostrar, por fin, que pues vivimos
seguimos anunciando novedades.
miércoles, 6 de abril de 2011
Sinceramente tuyo
miércoles, 30 de marzo de 2011
Aún es miércoles
viste la calle de luz de salida de colegio.
Me siento a salvo cuando te sientas a mi lado en la mesa
y las alarmas nucleares suenan lejanas
como los aullidos de un lobo asustado
en este miércoles que agoniza.
Tiembla la luz de la explosiones sobre el Mediterráneo
y escucho triste e indignado su trueno azul
mientras me pregunto el por qué de su urgencia y de tanto fracaso.
Aún es miércoles cuando envidio a una muchacha
que sale del trabajo y enciende un cigarro
mientras llama a su novio o a su madre,
¿qué haces?, aquí echando un cigarrito.
Aún es miércoles para este exfumador
que tiembla entre tus brazos y bebe Romilar,
dextrometorfano hidrobromuro,
como si fuera el ron añejo de un pirata
para aplacar la angustia en la tormenta
que ruge en los océanos sin nombre.
Aún es miércoles cuando te toco la frente
y el mundo se detiene en tu sonrisa,
no tienes fiebre,
y me pregunto cuántos muertos
dejará la felicidad que nace en mi mano
aún en tu frente.
Aún es miércoles cuando mis sueños giran despacio
como mis dedos sobre esta carta que te debo
como la rama del jazmín en torno a la verja,
como la cena que baila en el microondas
mientras sobre la mesa te dejo unos versos
y suena un timbre que detiene
los sueños, mis dedos y la cena.
Aún es miércoles, ya termina,
la cena espera y yo te escribo,
y el día se resiste a terminar
cuando, entre toses, te cuento mi día
y el mundo, mi mundo, se sumerge
en tu mirada febril, brillante, inabarcable,
escuchas mis idas y venidas,
y el miércoles florece en tu presencia.
Decía el poeta, Asturias si yo pudiera, si yo supiera cantarte. No hay palabras para describir las emociones del concierto en el Jovellanos. Fue hermoso el viaje siguiendo la costa cantábrica, con parada en Cudillero y sus casas, mirando desde un anfiteatro el mar, y con el paseo bajo las catedrales encontradas en la playa. Llegamos a A Coruña y nos reecontramos con viejos amigos. Impresionante el recital en Galicia. Gracias de corazón.
Seguimos preparando los conciertos en Madrid (cierre de gira). Pero antes viajamos a Tenerife y después al sur, a Sevilla y Cádiz.
Si queréis podéis ver los vídeos/cortos que hicimos para el cierre de gira en http://www.ismaelserrano.com/videos/otrosvideos.htm
miércoles, 23 de marzo de 2011
Cierre de gira II. Entrevista
El Mediterráneo brilla con el fulgor de nuevas batallas, el mundo parece derrumbarse pero nosotros, como siempre, no nos resignamos. Aún brilla en tu piel aquella primavera roja de luz color caramelo. Aún soñamos con asaltar los cielos. Aún seguimos vivos.
Otro regalo para despedir el invierno.
miércoles, 16 de marzo de 2011
Cierre de gira. Encuentro.
Ismael Serrano
PS: Gracias a la gente de Valencia por el afecto, por las emociones intensas que compartimos. Fue una buena despedida. Hasta pronto. Adiós, Valencia. Hola, Barcelona.
miércoles, 2 de marzo de 2011
Poema para el miércoles escrito un jueves
Perdona el retraso.
Podría decir que fue el cansancio,
el tráfico implacable de esta ciudad herida,
la prisa sin alma,
trenes descarrilándose,
tuberías que estallan empapando la cocina.
Podría decir,
que me raptaron los espectros,
que tuve una reunión repleta de cifras y calendarios,
que la fiebre me atrapó rehén de las almohadas,
que todo fueron maldiciones y suspiros.
Perdona mi ausencia,
pero lo cierto,
siendo miércoles y casi primavera,
es que me quedé siguiendo el vuelo de una libélula entre los juncos,
brindando con viejos amigos
con los que recordé qué era vivir,
que durante un instante amaneció en el sofá del salón,
-ya eran las siete de la tarde-
y la espuma de otras playas llegó hasta la alfombra
y, como te dolía la cabeza,
te busqué un ibuprofeno,
y las alas de un colibrí para tu espalda,
mis manos abrazando tu raíz
y tú descalza llorando jazmines y escarcha.
Perdona que faltara a la cita,
pero tuve que abrir
todos los tarros de cristal
para liberar a las luciérnagas,
tuve también que abrirte la puerta,
porque bajabas por la escalera
cargada de maletas y soledades
Discúlpame,
pero lo cierto,
es que estuve cantando,
grabando una nueva melodía
en el leve surco de nuestras vidas,
que giraban lentas
como el disco en el que suenan
los árboles combados por el viento,
la vieja cafetera y los arroyos.
Perdóname,
podría decir:
“este invierno viste mi sombra
y apenas tengo tiempo para despedirme”.
Pero lo cierto
es que este día
largo e intenso,
trabajé,
reí con amigos,
amé
con toda la fuerza
de mi naturaleza apasionada,
y aunque te eché de menos
y el frío de Madrid me trajo tu nombre
supe que mañana estarías a mi lado
y que entonces,
repleto de luz y de razones,
sabrías perdonarme.
miércoles, 23 de febrero de 2011
23-F
La campana del reloj de la Audiencia daba la una y nosotros llegábamos a Soria, última parada. Ha sido un viaje intenso el que hemos realizado por tierras castellano y leonesas, un reencuentro feliz con unas ciudades que hacía tiempo que no visitábamos.
Empezábamos de nuevo con el reto de echarse a la carretera y emprender nuevas huidas en tu busca. De nuevo de gira. Y a pesar de la herida abierta por la crisis en el ánimo de la gente, tratamos de levantar la mirada. Ojalá la música pudiera zarandearnos para que nos sacara de este letargo, este mal sueño que nos deja con la pupila abierta atravesando el párpado cerrado y la garganta muda llena de polvo de los caminos.
Hoy es 23 F y recuerdo el lejano intento de golpe de estado entre la niebla en la que se mezcla el recuerdo y la fantasía.
Mi madre planchaba, yo jugaba con mis hermanos. Y llamaban a la puerta. Entraba nuestra vecina llorando:
-¡Ay, Juli! ¡Que los militares han entrado en el parlamento!
Y el edificio movilizándose ante lo que se venía encima. Eran otros tiempos, si el mundo se derrumbaba el vecino salía a tu encuentro y juntos se planeaba la resistencia. Tu vecindario era tu familia.
Recuerdo el rostro preocupado de mi madre mientras murmuraba entre el cansancio y la tristeza, otra vez los militares, el horror. Y las llamadas de teléfono. Mi padre detrás de la noticia e ilocalizable, mi tío haciendo la mili en Brunete, los amigos militantes a resguardo.
Con el tiempo, en el colegio empezaron las leyendas. Hubo quien dijo que al cortar la programación habitual en televisión pusieron dibujos animados del increíble Hulk toda la noche y nosotros jugábamos en el patio y el rumor de los fusiles era lejano como una locomotora de vapor que se alejaba hacia el final de la noche.
Era un tiempo en el que la gente, asumiendo el reto de estar viva en un momento convulso y efervescente, era protagonista del momento político. En fin, papá, cuéntame otra vez, y esas cosas. Es verdad que este no es el mundo que soñaron para nosotros, pero también estamos obligados a rendir homenaje a quien se jugaba el tipo en aquellos momentos de incertidumbre, héroes anónimos cuyo testimonio no recogerán los reportajes que en estos días tratan de hacer resumen de lo acontecido en aquellos días, gente corriente, o no tan corriente, que trabajaba en su barrio, que militaba en un sindicato o en un partido, que hacía política en su pueblo o en su parroquia, ilusionado por el cambio que se vivía, que soñaba en ese día en el que todos al levantar la vista, como cantaba el gran Labordeta, veríamos una tierra en la que pusiera libertad, quizá esa España implacable y redentora, de la rabia y de la idea que veía nacer Machado.
Aunque haya quien piense que el vano ayer nos ha regalado este mañana huero, en el que el ciudadano bosteza entre pachanga y pandereta, también nos trajo hasta este lugar en el que me encuentro contigo, en el que puedo cantar lo que canto, en el que celebramos que aún hay quien mira más allá del horizonte, quien no se resigna, quien sabe que la realidad no termina donde lo hace este espejismo, sino donde lo hacen los sueños.
Y así seguimos cantando, porque la poesía es un arma cargada de futuro, porque seguimos haciendo planes para emprender nuevas huidas, porque sabemos que aunque nos queda todo por hacer, aún arde fuego en nuestras manos y el batir de mil palomas blancas tiembla en nuestras gargantas.
miércoles, 16 de febrero de 2011
Haciendo las maletas
De golpe se rompió como un espejo la primavera que disfrazó estos días de febrero. Ahora el invierno reclama su nombre, nos llena de frío y cierra el cielo. Se abre la cortina de humo que cubría el horizonte de Madrid y aparece mi ciudad, no es su mejor momento pero aún sigue hermosa.
Entre tanto fuimos al cine, leímos poemas, cantamos con Pablo Guerrero y soñamos. Hacemos planes y todo gira en este carrusel implacable que es la vida. A veces todo es tan real que hiere. Pero también ocurre que presenciamos un milagro que nos reconcilia con el mundo, como el hecho de escuchar las voces de los hombres y las mujeres de la Plaza Tahrir de El Cairo, como la voz de una Umm Kalzum revivida cantándole a un país que sueña despierto.
La historia sigue viva, aunque a veces retiremos nuestra mirada avergonzados cuando coincide con la suya, iracunda.
Mientras, nosotros cantamos. Y seguimos tratando de recordar qué debe ser vivir.
Comenzamos la gira. La carretera nos llevará en su lomo como un dragón chino retorciéndose en la mañana. Los teatros abrazarán las canciones y celebraremos reencontrarnos con viejos amigos. En el camerino, un temblor de pájaro asustado en mi pecho, sobre el escenario el rumor del agua cayendo sobre la fuente del jardín, el olor a tierra mojada, la risa vibrando en la sobremesa y tú a mi lado dibujando planes, tú mi Viernes encontrado en la playa, como un candil brillando entre la nada.
Son los últimos conciertos de la gira de Acuérdate de vivir por España. De ahí partiremos por Latinoamérica. Agradecido y emocionado hago las maletas.
Hago balance. Queda todo por hacer. Si tú quieres te acompaño. No soy más que lo ves.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Orgullo de barrio
Al orgullo de pertenencia a un barrio le cantaba en cierto modo Luis Pastor al titular a un disco Vallecas 1976 o el grupo Asfalto en su canción “Parque Sur” en los ochenta. En ella decía:
Pequeño pulmón. Borde de ciudad.
Me has visto crecer,
me has visto marchar.
Fuiste fiel testigo
de los sueños en voz alta;
ilustre notario de las horas bajas.
El orgullo de barrio lo han de sentir los habitantes de Vallekas al tener como vecino al padre Enrique Castro, cura de los pobres y los excluidos, cuya interpretación del evangelio le ha convertido en un referente en la lucha social por los más débiles.
Orgullo de barrio se siente cuando uno conoce los proyectos de Radio Vallekas, emisora independiente, libre y comunitaria o Tele K, cadena de televisión local que pretende ser una voz diferente, propia, disidente.
El orgullo de barrio lo representan tantos hombres y mujeres que construyeron un barrio desde la lucha, el compromiso y el esfuerzo, donde el hambre de emancipación hizo que se tejieran lazos de solidaridad que convertieron al vecindario en familia, y donde la ascensión social era favorecida por esa red vecinal que luchaba por el reconocimiento de la dignidad de todos los trabajador@s que lo habitaban.
Una de las cadenas españolas de televisión propone en un nuevo programa ascender a icono mediático a varias muchachas a las que bautizan como princesas de barrio. Ellas se dicen orgullosamente poligoneras. Y despliegan sus sueños ante el televisor sin filtros ni cautelas. Cuando a una de ellas le preguntan cuál es su sueño responde: ser mileurista. Nunca ha leido un libro, también dice ante la cámara. Y tararean una canción de Camela ante los rostros iluminados por las pantallas planas.
Para el programa, ellas representan el orgullo de barrio. Pero su resignación, la forma en que se jactan de sus carencias las alejan de lo que debiera hacernos sentir dicho orgullo.
La televisión nos aleja de la realidad al mostrarlo todo como espectáculo. Nosotros desde casa nos sabemos ajenos a esa realidad, mejores, y contemplanos satisfechos, sonriendo cómodamente, la desgracia de otros. Ya no distinguimos la ficción televisada de lo real. Y entre la piedad condescendiente, y la burla despiadada del que se cree superior, los medios retratan la realidad más sórdida como quien, en un safari, sigue los pasos del león que bosteza en mitad de la sabana.
Leo a Nicholas Carr explicar cómo Internet nos vuelve más superficiales, cómo nos hace perder capacidad de profundización, cómo la creación mediática que proyectamos como nuestra propia personalidad en la red de redes es un dibujo simple, estereotipado y alejado de lo que realmente somos: nos proyectamos virtualmente según las exigencias de la red y no de nuestros verdaderos anhelos.
Y es cierto. Nos preocupa que los post sean largos y encapsulamos y comprimimos todo lo que podemos el mensaje y el sentimiento a fin de que sea tomado en cuenta.
Así asumimos con resignación los cambios terribles que se avecinan. Los sueños son otros. Difícilmente nos preocupamos por que aumente la edad de jubilación y perdamos derechos como trabajadores, cuando nuestro sueño es salir en la tele, orgullosamente perdidos en nuestra ignorancia, o cuando al saber de la gente tapando la calle en Egipto exigiendo libertades una suerte de melancolía invade nuestro corazón al ver tan poco transitadas las pirámides mientras las ciudades arden y el mundo se derrumba a pesar de que nosotros nos enamoramos.
martes, 1 de febrero de 2011
Tres haikus
Te dejo tres haikus y el invierno nos saluda con una media sonrisa. Es una mezcla de dolor y afecto. El extraño rictus de un tiempo que olvidó que tras el invierno florecen los cerezos, aquella primavera que Neruda soñó imitar en otros cuerpos. Y aún así, con el frío cortándonos la cara y congelando el vaho que une nuestros alientos, sigo haciendo planes, escribiendo versos, agradeciendo tu mirada limpia por la mañana, y la caricia de este invierno que llena la ciudad de grises y azules, que se apaga como el silbato del tren que se aleja, como tus ojos mientras, se hace tarde, la película avanza como un barco a la deriva haciendo temblar la luz del salón y tú te quedas dormida en el sofá, imaginándote el final, soñando recuerdos del futuro:
Pero, como te decía, te dejo tres haikus:
I
Donde tus manos
acarician la hierba,
allí, me duermo.
II
Brizna de hierba
mecida por el aire.
Como un recuerdo.
Y III
Tiene el invierno
la costumbre de vestir
siempre tu sombra.
miércoles, 26 de enero de 2011
Despierta
Perdón por el retraso, pero inconvenientes técnicos con el ADSL me impidieron ser más puntual. Les dejo estos versos. Pronto empezamos con los conciertos. Qué ganas de verte.
Despierta
No mires pasar los días
como quien ve caer la nieve
sobre la ciudad que siempre habitas.
No dejes que el trabajo
te escupa de la oficina
como al hueso del melocotón
arrancado del árbol de la vida.
Despierta,
deshazte del alga
que arrastró la marea hasta la cama
y que enreda tus sueños y tus piernas,
del algodón azucarado
que tercamente se adhiere
a tu camisa y a las palmas de tu mano,
de la niebla pixelada que esparce
el ventilador de tu computadora,
soledad en pantalla plana e incandescente.
Sube corriendo por el andamio
que cubre la fachada gris de la memoria,
aquel que levantamos
para restaurar los recuerdos,
la identidad perdida,
aquello que hoy es sombra
y ayer fue una herida luminosa
que mostrabas con orgullo en la taberna.
Sube corriendo por el andamio
hasta lo alto de tu casa,
allá donde se curva el horizonte
y desde donde se divisa todo lo perdido.
Entonces grita que amas,
que bebiste el licor amargo
de los que, aún fracasando,
se empeñan en recordar
qué debe ser vivir.
Grita y recuerda,
que aún no ha anochecido
y hay quien espera tu sonrisa clara
abriendo todas las persianas.
Despierta,
aún estás a tiempo
de tener algo que contar
cuando, ya de madrugada,
la hoguera ilumine a los rostros
que esperan impacientes
quemarse con las brasas de tu historia,
la savia última de la vida hecha recuerdo,
palabra ahora cautiva de estos días de desastre,
en los que todos duermen,
mientras nieva
y yo te busco en los tejados.
miércoles, 19 de enero de 2011
Un soneto para ahuyentar el enojo
Espero, amor, que perdones mi enfado.
Prometo cuidar las alas del ave
que anida en tu pecho. Mi pecho se abre
como una dalia, flor de tu verano,
la luz de su polen besa tu cara.
Me arrullas y toda mi ira se cura.
Me enoja mi enojo, mi amor. Disculpa
si a veces la nieve cubre tu espalda,
y enciende mi boca, y quema mi frente,
encharca la cama y arruina la cena
y sabe a cenizas. No te mereces
la espina en mi mano, esta luna llena.
Perdona, mi amor, soy torpe, si a veces
soy cardo en tu Edén. Disculpa, mi Eva.
miércoles, 12 de enero de 2011
El año terminaba y tú dormías
El año terminaba
El año terminaba y tú dormías.
Vigilaba tu sueño, el ala rota
que negaba tu vuelo. Fueron horas
en que todo me supo a despedida.
Aquel año yo dejé de fumar.
Naufragó nuestra armada en tu bañera,
me besaste en un cine, ardió la hoguera
que alumbraba mi noche y nuestro altar
Aquel año que empezaba yo era tuyo,
Y mía era tu risa, aquel paisaje
del cuarto en que dormías, nuevo mundo
en que clavar recuerdos y estandartes.
Tu rostro amanecía. Mi futuro
asomaba en tus ojos. Despertaste.
Y por último te invito de nuevo (perdón por la insistencia pero la causa lo merece) a que participes en la Cadena de Ayuda Humanitaria para los niños de Gaza, bajando la canción "Luces errantes" quer grabamos con los niño del coro del Conservatorio Edward Said de Ramallah. Busca la información para colaborar desde España o Latinoamérica en http://www.luceserrantes.com/
miércoles, 5 de enero de 2011
Noche de Reyes
NOCHE DE REYES
Dejé mis zapatos bajo tu árbol,
leí su corteza y besé sus ramas.
Cerré los ojos. Trepó por mi cama,
como un jazmín, un recuerdo cansado:
la tenue sombra de un niño perdido
que aguarda insomne, noches de tormenta.
Cuenta relámpagos, tiembla y espera
que magos de oriente hallen el camino.
Arde en mi pecho el recuerdo: es humo
quemando mis ojos. Los abro. Encuentro
la flor del jazmín brillando en lo oscuro.
También mis zapatos gastados del tiempo.
Sobre ellos: regalos, todo mi futuro.
La senda que lleva hasta ti, bajo ellos.
Y no puedo dejar pasar la oportunidad de pedirles que colaboren con la Cadena de Ayuda Humnanitaria para los niños de Gaza. Ahora "Luces errantes" está disponible en gran parte de Latinoamerica. Más información: http://www.luceserrantes.com/
viernes, 24 de diciembre de 2010
Haiku navideño
Tu ausencia hiela
y diciembre te nombra:
flor de mi estío.
Felices fiestas