miércoles, 7 de noviembre de 2012

Próxima estación


A ti, que debutas 
haciendo la vida eterna en quince minutos,
te escribo porque Madrid esculpe en las cariátides
de la Gran Vía tu rostro lleno de pecas.
El metro se detiene en mitad de un mar embravecido
y todo regreso lleva a la infancia.
Tengan cuidado de no introducir
 - yo te espero en la calle, como entonces -
el pie entre coche y andén,
y el vagón se abre y la cama deshecha, 
la ropa esparcida por el suelo
como la arena de un reloj estrellado,
cántaro que porta el soñador
lleno de lágrimas y peces voladores.

Neptuno alza su tridente y abre el mar
para que crucen las banderas de arcoiris
que desde Chueca celebran la vida y la honra.
La ciudad, más otoño que nunca,
dora el camino que lleva hasta el teatro
en el que arrancarás los pétalos metálicos
de una flor encontrada en el andén.

Hojeas un periódico gratuito
y las mujeres gigantes de los carteles publicitarios
vigilan llorosas el tránsito triste de hombres y mujeres
que navegan sin nada qué hacer ni qué decir,
con la mirada perdida 
y fracasos que bañan en licor de mp3,
en planes para la tarde anaranjada,
para el fin de semana, ansiolítico y verbena,
atención, estación en curva.

Pero, hay quien, como tú, viaja, 
como la Enterprise, en busca de planetas remotos,
con la sonrisa en el rostro, cediendo el asiento,
tarareando nuestra canción,
dispuesta a ser llama cuando el telón se abra
y yo te encuentre ahí. 
Haciendo la vida eterna en cinco minutos.

Te esperaré en la calle como entonces,
hablaremos también de la obra,
iremos del brazo, y Madrid, más otoño que nunca,
será nuestro, como nuestro es el futuro,
las olas de Imbassaí, el sofá color arena,
punta de Ararat a salvo del diluvio.

17 comentarios:

Camilita del norte dijo...

"Qué es sin palabras,
todo con la mirada
y con frases nuevas para ambos,
no recogeré versos manoseados,
lo que construyamos nacerá desde nosotros.

Todo de nosotros espera en la siguiente estación..."

Desde hace un tiempo me he aferrado a un pequeño consuelo,o esperanza. El de proyectar todo lo bonito que pueda salir de mis dedos y labios para la persona que me espera en alguna próxima estación soñada. Y tal cual lo imagino: andenes, boletos, y alguien en una banca esperando por el metro que me llevará hasta su nueva propuesta. Como El Columpio, ese cortometraje de Álvaro Fernández, imagino en una melosa idealización romántica de lo que será mi próxima lucha cómplice. Desde este vacío que ha significado los últimos tiempos, es un poco triste saber que tus canciones me han hecho sentido gracias a una persona que me las ha regalado de a gotas y de diversas formas, esa persona se enreda en otros sueños y yo asumiendo la derrota espero con ansias la próxima estación.

Un gracias al otrora que me regaló tus canciones, un gracias por adelantado al que espera como yo, un gracias a ti por conmover mis noches nuevamente.

CARMEN dijo...

Espero que esa próxima estación te lleve ya muy pronto a Valencia. Ahí estaremos, como es tantas giras, disfrutando de tu música y de ti.
Nos vemos pronto.

JOAN dijo...

Que placer es leerte Ismael, hacía un tiempo que no te leía con calma y se agradece; el mundo parece menos infierno con tus letras cerca.

En fin, en poco te veremos por Barcelona. Esperaremos, tras el telón, con la ilusión temblando en los ojos!

Un abrazo

(andrea) dijo...

Las palabras tienen la magia de llevarte a otra ciudad en un instante, de cambiar la primavera húmeda y soleada del sur, por el otoño de Madrid. Y de traer la nostalgia de la mano, por querer volver a sentir que el mundo era nuestro, como el sofá, como el balcón, como el piso debajo de la mesa, como cada esquina... todo cubierto de cenizas. De volver a donde siempre de encuentro, en casi todo, y aunque haya perdido el mapa.

Jorge Revuelta dijo...

Los días caen lentos como el polen de un árbol, esperando a que el circo se abra como un niño con sus palomitas recién compradas, ya nada es lo que era y gracias a ella nuevos paisajes nuevas fronteras se abrieron ante mí, la lluvia quedara suspendida en los neones y limpiara el césped de mis pantalones, vuelvo a ser aquel muchacho con relámpagos en los ojos. Amores, por fin te encontré como el candil brillando entre la nada, recuerda que fuera te está esperando una nueva mañana como aquella nuestra radiante y soleada de cafés en la mañana...

Gracias por tus notas Ismael, por tus palabras, nos vemos el sábado sin leones pero con el corazón igual de encogido por verte...
Das brillo a la luz anaranjada de esta ciudad....

Jorge Revuelta dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Maria del Mar Solari Gatti dijo...

Si tenes ganas de leer algo distinto, tal vez un tanto drastico, te dejo mi blog www.ponelehache.blogspot.com.ar
desde Argentina y con toda mi admiracion, te mando un saludo enorme...Maria del Mar

Laura dijo...

Este poema me ha resultado especialmente conmovedor. Todos me gustan pero éste tiene algo que le hace brillar más.

Un saludo.

Vértigo dijo...

muchas gracias.
pd: nos vemos el sábado

Anónimo dijo...

La amas mucho, verdad?

Roxi Ameduri Marchettini dijo...

Que dulce y tierna historia de amor.
Exitos para ella y su obra!!!
Exitos para vos en los conciertos próximos!!
Buen fin de semana!!!
Un beso grande.
Roxi

Hugo y Ana dijo...

Pronto llegarás a Zaragoza, esta vez no podrá ser.Mi hijo Hugo de dos años te escucha cada día desde que vivía dentro de mi barriga, pero aún no tiene edad para un concierto. Solo espero que sigas viniendo por nuestra ciudad, año a año hasta que Hugo y yo podamos cantar contigo en directo. Muchos besos (Hugo te manda uno de vaca, son su especialidad...)

Virginia Serrano dijo...

Hola Ismael,
Ayer tuve el honor de asistir a tu concierto: no tengo palabras para agradecerte todas las sensaciones que me hiciste sentir.
Eres genial. Eres brillante. Eres único.
Gracias otra vez.
Por aquello de que compartirmos apellido, que no parentesco, te envío un fuerte abrazo y algún que otro beso. Espero volver a cruzarme contigo por Latina y, esta vez, tener el valor de felicitarte en persona.

mejor la vida simple dijo...

Lavapiés después del concierto,
cubierto de bengalas y balcones,
con el rumor de tu voz en las farolas,
sembrado de nocturnos y sonetos.
Me cruzo con ojos que no duermen,
con la piel brillante de la espera,
con cometas errantes
que cuidan todas las huellas.
Voy llena de algo sin atlas ni nombres,
perdida en emociones y utopías.
Sube la marea,
y rompen olas de piedra
en un corazón calado.
Reparo en hojas secas y diarios escritos,
que abrigan con latidos
la calle humana y sus señas.
Vuelvo al universo que creaste,
vuelvo al café que habitaste,
vuelvo al momento vivido,
vuelvo y presento
una rendición sin condiciones.

Gracias Ismael y suerte.

Anónimo dijo...

"Reparo en hojas secas y diarios escritos,
que abrigan con latidos
la calle humana y sus señas".

Blancangel dijo...

"- yo te espero en la calle, como entonces -"

Uno siempre está a la espera no? A la espera de aquello creemos volverá...y tenemos esa esperanza, porque nos mantiene vivos.

Había un escrito que encontre un día en mis vagas recorridas por internet, que profesaba la frase "La vida es como un viaje en tren"
Y estoy total y completamente de acuerdo, uno viaja en su vagón, a la expectativa de saber quien se nos sentará enfrente, o mejor aún, quien viajará a nuestro lado y se quedará allí todo el recorrido.
Uno va por la vida, visitando estaciones...etapas...salteándose otras también, porque no?...El ser humano tiene la dificultad si se quiere, de querer que todo pase ya. Pero debemos entender que cada estación es clave y es importante que la vivamos...Y mientras viajamos miramos como las ojas caen en otoño, para dar paso a un frío invierno en donde los corazones tienden a entristecerse...pero no nos quepa duda, la espera vale la pena, la primavera siempre llega, y esa persona estará allí :)

Quisiera y me tomo el atrevimiento de pedirte que pasaras por mi blog a echarle un vistazo y dejarme aunque sea unas breves palabras. Significaria mucho para mi que me dieras tu opinión.

Un abrazo y un beso enorme.

Gabriel dijo...

Que me doy una vuelta por aqui y me encuentro esta ultima nota del este genio de las letras y las canciones, y quiere agradecerte por darnos esta perspectiva de ver la vida, esa forma de llenarnos con nuevas ideas, de empatizar con lo que sentimos. Gracias Ismael, ya eres grande.