miércoles, 21 de noviembre de 2012

Es sólo el tiempo, que pasa


Suerte de cateterismo cardíaco, tu mirada cansada
- apenas has dormido, me dices -
calma al triste músculo herido
por el hielo de un otoño roto, astillado.
Arrítmico mi corazón, hipocondríaco todo yo,
se rebela ante la impasible marcha de antorchas,
santa compaña de fantasmas dormidos,
que camina por las calles, camino del trabajo,
anestesiada por las agujas catódicas
-ya no tanto que todo es pantalla plana-
que escupen los televisores de leds irisados.

El caso es que es otoño y yo te amo.
Así se escapan como gotas de mercurio 
los días vividos y me siento viejo
cuando te veo sonreír planeando un viaje
o suspirando porque un cachorro se enreda entre tus pies.

Nuestros padres cuentan sus achaques
y todavía el futuro se aplaza por momentos
- fíjate, con casi cuarenta años -
cuando en la tele ponen nuestra serie preferida
o en la cocina me cuentas como fue tu día,
pasta con verduras para cenar
y viento de noviembre sobre la acacia.

Digo que pasa el tiempo y no es malo,
aunque a veces la arena de los relojes
se alce iracunda en vuelo como en una playa
con el levante soplando implacable
arrebatándonos la cordura y arrancando las sombrillas.

Eso y el agua de la clepsidra,
que dicen lava las heridas y suaviza el canto de las piedras,
pues no somos más que rocas de acantilados
aguantando el obstinado embate de los años
y sus océanos, plata que baila en los septiembres.

Y es que quizá la vida no sean los ríos
- no siempre el poeta acierta -
sino más bien ese mar donde descansan
los corales, los tesoros y los cuentos
que siempre acaban con el regreso a las costas
del amado, la tormenta que nos lleva a una isla,
desierta, luminosa y sin tres libros,
el empeño absurdo del delfín,
salvando a náufragos que nada saben
del amor y sus destellos,
pues no pudieron reconocerse en nuestros pasos,
en tu mirada, suerte de terapia ansiolítica
que vigila mi paso y mi extrasístole,
el duelo que impone lo perdido,
saber que he de crecer aunque nos duela.

18 comentarios:

P dijo...

Vaya... menudo brillo me dejaste en los ojos

Blancangel dijo...

El tiempo pasa, el muy descarado se da el atrevimiento de llevarnos a toda prisa sin ningún remordimiento...El tiempo transcurre de forma desigual, con saltos extraños y treguas insoportables, pero pasa...Y se lleva con él todos nuestros recuerdos...Pero como quien dice, quien puede vivir de sus recuerdos vive dos veces.

Increíble como siempre lo suyo.
Espero alguna vez el honor de tener su presencia en mi blog, para comentarme que tal le parecen mis publicaciones.

Un beso y un gran abrazo.

Marisa dijo...

Otoño. Y Peter Pan perdonando a Wendy.

Un saludo.

Romina dijo...

por momentos no sabía si te estaba leyendo a vos o a tu padre...
cuántas imágenes y sensaciones

dorado otoño en el calendario, el la vida, en el corazón

beso grande

Lylo dijo...

Cuantos términos médicos, versos dignos de un Galeno.
Me gusto mucho, particularmente por lo que resalto.
Saludos!
PS:La edad bien llevada y asumida vuelve a las personas más interesantes ;)

José Ángel Gozalo dijo...

Muy poético Ismael, me ha llegado, me encantan tus palabras cargadas de melancolía.

Enhorabuena, me quedo por aqui para seguir leyendote.

Saludos

Victoria dijo...

Genial, espléndido, como siempre.
Cercana la fecha de mi cumpleaños yo también relfexiono en soledad sobre el paso inexorable del tiempo.
Gracias por decirlo con esa belleza.

Atreyu dijo...

El tiempo pasa, y me siguen gustando las palomitas dulces, las pelis en que los buenos lo pasan mal y al final ganan. Encontrarme con la gente de siempre y vivir nuevas aventuras, descubrir...

Tengo 40 años y parece que todo empieza de nuevo. Estoy volviendo a la universidad y ya no siento melancolía por los amigos que se fueron, me siento alegre porque todo sigue allí, y cualquier día es bueno para reunirse y tomar unos botellines, como siempre, esperar a que llegue la primavera y terminar tirado en el cesped con la guitarra, los amigos y la chica a la que amas a tu lado, pocas cosas pueden ser tan apabullantes. Recuerdas el olor de la hierva en primavera. ¿Por qué no probar? Ahora que tengo tiempo me voy a leer libros de agricultura y de física a la biblioteca, ahora que no me obligan me parece algo fascinante, y bajar de nuevo a la cafetería donde tantos buenos momentos pasé y pasaré, tomarme un café con una palmera de chocolate y saborear lo que en su día tenía y no valoraba, ese es el paraíso.

Un saludo, estoy deseado que llegue la semana del vino, llamar a los amiguetes que estén libres y terminar en el cesped riéndonos como siempre, ¿por qué no?

Un saludo.

Víctor Zalalla dijo...

Gracias por devolver con tus letras mis ganas de escribir y seguir literaturizando el mundo. Eres lectura de mis mañanas y das alas a mi otro yo. Un lujo para mi mente cansada.
Lo dicho: muchas gracias.

CARMEN dijo...

CDPrecioso,Ismael.

También creo que la vida es ese mar donde descansan los corales,los tesoros y los cuentos...,y como roca de acantilado(de casi cincuenta)sigo aguantando el embate de los años y sus océanos, por duros que sean.

Ya falta menos para disfrutarte en Valencia.
Un fuerte abrazo.

Cami Lpda~ dijo...

Gracias por tus letras. Me haces muy feliz. Saludos desde Mar del Plata, Argentina :)

Alea dijo...

No pasa el tiempo, pasamos nosotros.Grandioso, Ismael, como siempre. Un abrazo apretao.

Desconcierto dijo...

Sonriendo...qué fácil parece escribir...qué fácil lo haces.

Un abrazo -aunque no me conozcas- amigo.

mejor la vida simple dijo...

¿Y ahora? Palabras que brotan antes de tiempo,
sobre los muros ajados de un poder que no escucha.
Amores prisioneros en cuartos de cristal,
y miradas paradas en portales cerrados.
Tormentas que suenan en tierras gastadas,
van cambiando las playas, el juego, la infancia.
¿Y ahora? Viaja mi mano despacio
por la textura fría del azulejo quebrado,
los años pasan sobre ella,
su piel más seca, más oscura,
más tensa quizás y marcada,
femenina.
¿Y ahora? Nieva sobre los tiempos verbales,
los exámenes, las aulas varadas en escasas certezas,
futuros dispersos, títulos, teoremas.
Vuelve la vibración de mi voz,
del micrófono a la nada,
el cuento de hadas y rocas perdidas, recuperadas.
¿Y ahora? Duermo con el aire denso y extraño,
de las horas del amor eterno que se acaba.
Té de madrugada, marea baja y ecos sueltos.
La ventana al mundo calada de rocío.
Tiento nuevos proyectos, viejos puertos.
Bajo a abrirte, después de tantos años,
me digo que estoy bien, me digo que estás bien.
¿Y ahora?

Suerte Ismael.

Anónimo dijo...

Cúanta terminología medica en estos versos, e intuyo que no son simple metáfora. A cuidar el cuore trovador! Besos y abrazos porteños, cálidos y enormes! Cecilia

Arcangel sureño dijo...

"...Por el laberinto del bosque también pasa la Santa Compaña, llevando en su marcha el alma del próximo muerto. La Santa Compaña lleva unas teas de fuego sempiterno para iluminar el camino que va de la vida al más allá. La Santa Compaña pasa y se pierde, pero desde antes que las teas sean visibles para el ojo humano su marcha se siente sobre la tierra. Cuando la Santa Compaña pase ante ti, no hables, no te muevas; respeta su paso en silencio si no quieres hacerles compañía. Reza si eres creyente y sé humilde si eres ateo, pero manténte a un lado porque las cosas sobrenaturales no respetan la lógica ni las creencias y barren con todo lo que se pone enfrente. Los inocentes y los sensibles pueden ver claramente a la Santa Compaña en las noches del bosque gallego, escoltando el alma de un vivo que pronto pasará a la otra vida, pero también los insensibles y los retorcidos pueden tropezarse, por casualidades de destino, con el fúnebre cortejo. Nadie está a salvo de su propio duelo..." :P
Besos y abrazos ami

Antonio Diaz dijo...

He escrito un texto en honor a ti, espero que te guste genio. Acordémonos de vivir! http://pastmemoriesinheart.blogspot.com.es/2012/01/los-suenos-aveces-viajan-en-un-viejo.html

Alberto Lara (Mobius) dijo...

Isma: deberías por favor poner el enlace para seguir el blog, y así cuando haya algo nuevo, nos llegue la notificación a email.